Liberan a una menor obligada a prostituirse por una pareja, que ha sido detenida

Canarias 7, EFE, 21-02-2017

Un hombre y una mujer, de 30 y 39 años, han sido detenidos en Granada por presunta trata de seres humanos con fines de explotación sexual y pertenencia a grupo criminal ya que supuestamente controlaban y explotaban sexualmente a una menor nigeriana captada en su país con una falsa promesa de trabajo.
Según ha informado este martes la Policía Nacional, la familia de la menor habría contraído por este motivo una deuda de unos 25.000 euros que debía ser devuelta con el dinero obtenido con su explotación sexual.
La labor preventiva y de investigación de la Brigada de Extranjería y Fronteras de Granada detectó la presencia de mujeres de nacionalidad nigeriana que ejercían la prostitución en un polígono industrial de la localidad granadina de Pulianas.
Los agentes averiguaron que una de estas mujeres era menor de edad, por lo que esta fue inmediatamente puesta a disposición de los Servicios de Protección de Menores de la Junta de Andalucía.
La Policía ha detallado que la chica presentaba una conducta temerosa en todo momento y claros indicios de haber sido una víctima de trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
Tras las gestiones de agentes encargados de la investigación, se averiguó que la menor había sido captada en Nigeria por una pareja para que se trasladara a Granada con falsas promesas de trabajo para tener una mejor vida.
Por ese motivo, la familia de la víctima contrajo la deuda de 25.000 euros con la organización, que debería ser devuelta posteriormente.
Para asegurar su pago, la víctima fue sometida a un ritual de vudú y la convencieron de que, si incumplía el compromiso contraído, algo muy grave le podría pasar a ella o a su familia.
La víctima abandonó Nigeria en compañía de uno de sus captadores y atravesó África, utilizó una ruta que finalizaba en Libia, desde donde en barco hizo su entrada por Italia.
Desde ese país europeo y ya por carretera, siempre en compañía de su tratante, fue trasladada hasta Granada, donde fue alojada en un piso donde residía la pareja que la había traído y donde le explicaron que el verdadero fin de su viaje era la prostitución.
Para doblegar su voluntad y conseguir que ejerciera la prostitución, la sometieron a todo tipo de vejaciones y maltratos físicos, que incluían palizas propinadas con el palo de una fregona.

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