MESA DE REDACCIÓN

Una Europa sin exiliados

Deia, Asier Diez Mon, 20-02-2017

eN medio de la turbia maraña de medidas desmedidas rubricadas por Trump, se atisban, muy al fondo, los primeros trazos del boceto de una nueva oportunidad para Europa de liderar la política internacional dando un paso al frente en cuestiones como el drama de los refugiados o el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes. Actuar de forma correcta en ese ámbito no es un asunto fácil porque lo que se entiende por parte de la mayoría de los ciudadanos como justo – lo que hay que hacer – , genera muchos recelos entre los políticos. Ocurre que, por convicción, por miedo al castigo de la urnas o por intentar sacarle rendimiento electoral a la crisis humanitaria, hay demasiados agentes en Europa empeñados en remar en dirección contraria o, simplemente, en no meter el remo en el agua. Se aprovechan de que hay muchos votantes convencidos de que la respuesta es el cierre de fronteras y de que hay quienes de puertas afuera defienden una cosa, pero luego piensan todo lo contrario. Ambos grupos temen perder su estatus por cederle parte del pastel a quien no tiene nada. El caso es que es precisamente ese miedo, político o de las personas, el que frena a los gobiernos en la búsqueda de soluciones. Pero hacer que los que tienen que abandonar su país no se sientan exiliados debe ser una obligación moral de la sociedad europea y la manifestación celebrada el pasado sábado en Barcelona podría convertirse en el primer paso para conseguirlo.

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