tras desarticularse una organización

Un detenido en Bilbao por explotar sexualmente a jóvenes nigerianas

En el operativo hay otros seis arrestados y han logrado ser liberadas  dos víctimas, una de ellas estaba en la capital vizcaina

Deia, EP, 20-02-2017

Agentes de la Policía Nacional han detenido a siete personas, una  de
ellas en Bilbao, tras desarticular una organización criminal de 
carácter internacional que explotaba sexualmente a jóvenes  nigerianas.
El operativo ha permitido liberar a dos víctimas, una de  las cuales
residía en la capital vizcaína, según ha informado la  Delegación del
Gobierno en el País Vasco.

BILBAO.  En concreto, la operación se ha saldado con la detención de siete  personas, cuatro en Las Palmas de Gran Canaria, una en Bilbao y dos  en Alemania. Seis de ellos son de nacionalidad nigeriana y uno  holandés.


Este último era el propietario de una empresa hostelera y  regentaba un complejo de bungalows en Las Palmas en el que las  víctimas, además de ejercer la prostitución, debían realizar trabajos  de limpieza y cualquier otro que fuera requerido con el fin de saldar  la deuda contraída con la organización.


La Policía Nacional ha señalado que, para doblegar la voluntad de  las mujeres , además de someterlas a rituales de vudú, los miembros de  la organización no dudaban en amenazarlas y darles palizas. Además,  han relatado a la Policía haber sufrido agresiones sexuales por parte  del dueño de los bungalows.


CAPTADAS CON FALSAS PROMESAS DE TRABAJO


Las dos víctimas liberadas habían sido captadas en su país de  origen, Nigeria, por miembros de la organización allí asentados, que  les ofrecieron “una vida mejor y trabajos bien remunerados” en España  en una empresa hostelera.


En ambos casos, antes de salir de su país, las jóvenes fueron  sometidas a rituales de vudú, sentando así la base del ejercicio de  control de la organización sobre ellas durante todo el tiempo que  duraría el proceso de explotación.


Dichos rituales constituyen una especie de contrato por el que la  organización se compromete a costear los gastos ocasionados por el  viaje de las víctimas y éstas, a su vez, se comprometen a pagar la  deuda contraída por dicho viaje, a no huir de la organización hasta  haber saldado dicha deuda por completo y a no denunciar su situación  a las autoridades, “so pena de sufrir graves males e incluso la  muerte, ya sean ellas o sus familiares, en caso de incumplimiento”.


Una vez en España, las jóvenes quedaban completamente a merced de  la organización, al carecer de documentación válida y desconocer  tanto la cultura y el idioma como la legislación española. En esa  situación y careciendo de otros medios de vida distintos de los que  les ofrece la organización, no les quedaba “otra opción que  resignarse a obedecer a sus tratantes”. Además, según la Policía  Nacional, suelen negarse a denunciar su situación por miedo a sufrir  represalias y a ser expulsadas a su país de origen.


La organización desarticulada utilizaba diferentes rutas y “modus  operandi” para traer a las jóvenes a España. En concreto, una de las  víctimas liberadas, tras ser captada en Nigeria, viajó hasta Estambul  (Turquía) por vía aérea con documentación proporcionada por la  organización. Una vez allí, fue alojada y posteriormente conducida hasta la  costa, donde embarcó rumbo a Grecia con otro grupo de inmigrantes ,  haciendo uso de los “servicios” que ofertan las redes locales a otras  organizaciones para facilitar la entrada ilegal de inmigrantes en  Europa.


Cuando estaba en Grecia, fue recogida por otros miembros de la  organización que se encargaron de trasladarla, también por vía aérea,  hasta Las Palmas de Gran Canaria. En Canarias la víctima fue  trasladada a un complejo de bungalows, donde la informaron del  importe de la deuda contraída, unos 50.000 euros, que debería  satisfacer trabajando en dicho complejo donde, además de realizar  tareas de limpieza, debería ejercer la prostitución.


La joven aseguró a los agentes haber sufrido agresiones sexuales  por parte del dueño del complejo, un ciudadano holandés pareja  sentimental de la principal responsable de la banda.


EMBARAZADA DURANTE EL VIAJE


En su declaración, la víctima informó a los agentes de la  existencia de otras chicas que estaban padeciendo su misma situación  y localizaron a una de ellas en Bilbao, a la que también liberaron.  En su declaración, la joven explicó que, después de ser captada en  Nigeria y sometida al correspondiente ritual de vudú, comenzó su  viaje, que realizó por vía terrestre, acompañada en todo momento por  miembros de la organización, atravesando Nigeria, Níger, Argelia y  Marruecos.


Durante el tiempo que duró este recorrido, la mujer fue objeto de  agresiones sexuales por parte de sus tratantes, producto de las  cuales se quedó embarazada, hecho que fue aprovechado por la  organización para facilitar su permanencia en España.


Tras llegar al Norte de Marruecos, la red logró introducirla en  Melilla, ingresando en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes   (CETI) de dicha ciudad, donde fue atendida y después derivada a otros  servicios asistenciales en la península.


Una vez aquí, la organización contactó nuevamente con ella y la  trasladó hasta Las Palmas de Gran Canaria, siendo conducida hasta el  complejo de bungalows en el que, al igual que la anterior, conocería  el importe de la deuda adquirida y sería explotada sexual y  laboralmente. Ambas fueron obligadas a ejercer la prostitución tanto  en el complejo hostelero como en las calles de la capital canaria.


La investigación ha sido realizada por agentes de la Brigada  Central contra la Trata de Seres Humanos de la Comisaría General de  Extranjería y Fronteras, la UCRIF de Las Palmas de Gran Canaria y la  Brigada de Extranjería del País Vasco, con la colaboración de  Europol, la Oficina de Investigación Criminal (BKA) de Alemania y el  Oficial de Enlace de la Policía Nacional en dicha BKA.


En el operativo, los agentes han practicado tres diligencias de  entrada y registro en Las Palmas y una en Bilbao, durante las cuales  se han intervenido más de 5.000 euros en efectivo, documentos de  identidad utilizados en los traslados  de las víctimas y numerosos  terminales telefónicos y soportes físicos de memoria externa cuyo  contenido está siendo analizado por expertos.

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