La ficción ya nos alertó del muro de Trump

'Juego de Tronos' o 'The Walking Dead' lo presagiaron. Si cada época tiene su terror, en los últimos años la necesidad de refugiarse tras una muralla es una constante de la ficción

El Correo, óscar b. de otálora, 20-02-2017

El muro de Trump se veía venir. Desde hace casi una década, los principales productos de ficción globales, con millones de seguidores en todo el mundo, han construido sus argumentos alrededor de una muralla que nos protege del mal. El inconsciente colectivo, en este sentido, ya estaba preparado para la llegada de Trump y su gran proyecto, el muro definitivo que separe Estados Unidos de México, una obra faraónica que impida al mal avanzar. Antes de que el presidente americano anunciase su megaproyecto, el cine y la televisión ya habían levantado esta muralla en el imaginario social.

¿Que sería de Juego de Tronos sin el muro? En esta serie con 8,9 millones de espectadores solo en Estados Unidos, la muralla es una de las piezas claves del argumento. Esa pared helada e interminable es la que separa la civilización del horror desconocido. Y el argumento además, parece formar parte de la estructura narrativa de Trump. En la obra de la HBO, la guardia encargada de protegerlo, esa última defensa, se ha debilitado, el mal se ha fortalecido y ahora amenaza al orden establecido. La conclusión del presidente norteamericano, y de los espectadores, es que es necesario llevar más seguridad a la frontera. Pero no sólo Juego de Tronos se crea entorno a una muralla. En otra de las series de éxito del momento, ‘The Walking Dead’, la imagen icónica es la de unos hombres armados encaramados a una barrera metálica para impedir que los muertos vivientes, los zombies, destruyan los últimos reductos de sociedad. Esta serie sobre un apocalipsis de no muertos – con más de trece millones de seguidores en USA – se ha construido también sobre esa fantasía de una muralla protectora que marca la esperanza de supervivencia del ser humano.

El enemigo exterior

Pero no son los únicos ejemplos del éxito del muro en la ficción. Está a punto de estrenarse ‘La muralla’, una coproducción entre Estados Unidos y China – protagonizada por Matt Damon – , película en la que la gigantesca pared levantada en el siglo V antes de Cristo para detener a los bárbaros es la verdadera protagonista. Al igual que sucede en el filme de éxito juvenil ‘Insurgente, en la que ’La Valla’ que protege un Chicago tras el colapso global es uno de los escenarios emblemáticos. Los primeros ladrillos del muro se levantaron en las pantallas.

Según el catedrático de Sociología Eduardo Bericat, estudioso de la iconografía del horror, «si el muro comienza a ser usado en la ficción, eso significa que está ya en el imaginario colectivo y tiene una motivación cultural y política». Para el experto, la muralla, en estas obras, es una construcción vinculada al miedo y a la necesidad de buscar una defensa frente al exterior. «El muro es algo que sirve para delimitar el orden socia» y su construcción – tanto en la realidad como en la ficción – está vinculada a conceptos definibles. «Cuando no existe un consenso sobre lo que está bien y esta mal en la sociedad aparece una ansiedad intensa. Para recuperar el orden social se recurre entonces a enemigos externos porque así ya tenemos algo que nos une. Y con ese enemigo exterior, al que separamos con un muro, desaparecen las incertidumbres y ya tenemos algo que nos da seguridad».

Trump lanzó su proyecto de muro durante la campaña electoral y lo convirtió en el símbolo más potente de su narrativa, en algo tangible y que algo más que palabras. Es paradójico que la Border Patrol, la fuerza policial que se encarga de vigilar los límites de Estados Unidos, hiciera suyo el mensaje del actual presidente y, para ello, utilizasen mensajes en los que se identificaban con la Guardia de la Noche, los hombres que protege el muro en Juego de Tronos. La atmósfera emocional en torno al muro unía realidad y ficción de una forma definitiva.

En todos los muros de la ficción, por otra parte, la muralla no es una construcción que por si misma evite el avance del mal. Funciona porque allí hay hombres que usan armas y matan. «En la ficción, al otro lado del muro hay monstruos y eso justifica la utilización de la violencia. Proporciona la justificación moral para hacer daño, algo que nuestro orden moral exige antes de utilizar la fuerza contra alguien». El discurso de Trump, en este sentido, responde de forma milimétrica a este esquema. En sus intervenciones, asegura que su propuesta migratoria es «echar a los muy malos». Y durante la campaña ya creó los ‘monstruos’ que están al otro lado. «Cuando México envía a su gente, no envía lo mejor, no los envía a ustedes. Están enviando gente con montones de problemas. Están trayendo drogas, están trayendo crimen, son violadores», afirmó Trump.

El anhelo de superhéroes

Si ahora el muro es un termómetro de una atmósfera política, social y cultura condensada en la ficción, en otras épocas el cine y la televisión – en especial en lo referido al género de terror como forma de catalizar los miedos de la sociedad – han servido para crear este imaginario colectivo con respecto a los problemas de cada momento. En los años 50, por ejemplo, las invasiones extraterrestres revelaban el terror a una invasión comunista en el Estados Unidos de la Guerra Fría. En los 80, la aparición del Sida hizo que el cine de vampiros – el mal transmitido por la sangre – resurgiera.

Por ello es significativo que el cine y la televisión – como espejos de los temores sociales – tengan ahora otro referente icónico. Desde hace también una década, los superhéroes son otro de los filones de éxito para Hollywood. ‘Batman’, ‘Superman’ o ‘Los Vengadores’ son taquillazos cuando, tras el 11 – S, este género se dio por muerto al haber quedado claro que estos seres de papel eran inútiles ante un ataque de tal magnitud. Pero la ficción tiene sus propias reglas. El cine de superhéroes muestra en anhelo de una seguridad que no existe en la realidad, el deseo de un ser superior que acabe definitivamente con el mal. Y ahí, los votantes de Trump parecen haber encontrado a su nuevo superhéroe.

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