Preparado y con ganas de cometer un atentado
Canarias 7, , 15-02-2017A primera hora de la mañana de este martes un amplio dispositivo del Cuerpo Nacional de Policía cerraba a cal y canto la calle Colombia, desde su intersección con la calle Gravina hasta Churruca, para proceder a la detención y registro de un joven, de 33 años y de origen marroquí, que estaba dispuesto a llevar acabo la «Yihad violenta».
Agentes de la Comisaría General de Información fueron los encargados de desarrollar este martes el operativo antiyihadista bajo supervisión del supervisión del Juzgado Central Instrucción número 2 y coordinación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, con el apoyo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Pasadas las 14.00 horas de este martes los agentes abandonaban el pequeño apartamento ubicado en la calle Colombia, en el barrio capitalino de Guanarteme, donde el detenido residía con su mujer y su hijo de poco meses. Tras el minucioso registro en la vivienda de la capital grancanaria, que se prolongó casi seis horas, los agentes se llevaron tres cajas antes de continuar con las pesquisas en un chamizo ubicado en la Avenida de Las Tirajanas, entre las localidades de El Doctoral y Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana, donde solía pasar tiempo. La investigación permanece abierta.
Bajo vigilancia desde 2012, en los últimos meses el presunto terrorista se había convertido, según los investigadores, en una potencial amenaza para la seguridad nacional con claras intenciones de «realizar un atentado terrorista de envergadura y repercusión». El acusado estaba en situación irregular.
Radicalización. Dado su perfil, los agentes no le quitaron ojo en ningún momento siguiendo de cerca cada paso que daba, tanto en la vida real como en las redes sociales, donde llegó a alardear de su apoyo incondicional al Dáesh, siglas del Estado Islámico, no solo radicalizando su aspecto sino llegando a posar junto a su mujer y su hijo con actitud violenta, empuñando armas blancas delante de una bandera del Estado Islámico y vestidos con la vestimenta típica de sus seguidores. La bandera usada era la misma que se usó en los ataques de Berlín y de Marsella, entre otros.
Además, compartía vídeos de alto contenido violento ensalzando el martirio y las actuaciones del Dáesh, al que no solo mostraba lealtad sin total apoyo. De hecho, el presunto terrorista usaba perfiles falsos en la red y desarrollaba diversas técnicas de enmascaramiento de identidad para eludir el control policial. A su alta actividad en las redes el ahora detenido había extendido su radicalización a su entorno más cercano con la adopción de las costumbres más estrictas.
Sus vecinos del bloque donde residía no salían este martes de su asombro. «Era casi invisible y se relacionaba poco. Sabía si estaba solo sí veía el cochecito de su hijo en el portal», afirmó Alberto Cabrera, vecino del presunto yihadista detenido.
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