Trudeau intenta conquistar a Trump
El primer ministro canadiense elude criticar la política de fronteras cerradas y el rechazo de la Casa Blanca al Tratado de Libre Comercio
Diario Sur, , 14-02-2017En el mundo de Trump las sonrisas y las alabanzas abren la puerta de una realidad paralela. A Barack Obama le cae «muy bien», como a su colega mexicano, del que será «el mejor amigo», según manifiesta el nuevo presidente estadounidense. Con esta clave, uno puede imaginarse el impacto que habrá tenido en el multimillonario el carismático Justin Trudeau, niño bueno de la comunidad internacional, que ayer le llevó al encuentro de la Casa Blanca una fotografía tomada en 1981 en la que se puede ver a su padre durante un encuentro con Trump y que se negó a deslizar la menor crítica a la política de cerrar las puertas a los refugiados sirios e inmigrantes de siete países musulmanes.
«Lo ultimo que los canadienses esperan de mí es venir aquí y sermonear a otros países», se evadió el primer ministro del país vecino del norte, que ha ofrecido acoger a todo el que la política de Trump deje en el limbo. «Mi papel y responsabilidad es gobernar de manera que refleje el enfoque de los canadienses y sea un ejemplo positivo en el mundo».
En esa línea, Trudeau reiteró su «política de apertura», que el año pasado se plasmó en la aceptación dea 40.000 refugiados «sin comprometer la seguridad», según puntualizó. Bajó el Gobierno de Obama, Estados Unidos admitió en el año fiscal 2016 a 84.995 refugiados, más del doble que su progresista vecino del norte, y para el 2017 planeaba aceptar a 110.000, lo que hubiera sido la cifra más alta desde 1994.
Sin embargo, la orden ejecutiva de Trump, que puede ser sustituida en breve por una nueva que evite los conflictos judiciales, congela «indefinidamente» la entrada de refugiados sirios, que supusieron 12.587 en 2016. Muchos de los rechazados han iniciado ya el camino del norte, donde, no obstante, los agentes migratorios están pagándolo en la frontera con los canadienses de piel tostada, a los que ahora niegan con frecuencia y sin explicaciones la entrada como turista.
Trump sostiene que su intención es «ocuparnos de los malos, de los muy malos, de los criminales verdaderamente duros a los que vamos a sacar». El presidente alabó los esfuerzos que ya está haciendo su nuevo secretario de Seguridad Doméstica, el general Kelley. «En este momento hay gente que está muy contenta», afirmó en velada referencia a las masivas redadas migratorias de la semana pasada.
Los apretones de mano de Trudeau con el presidente estadounidense pueden suavizar el impacto que esto tendrá sobre los ciudadanos del vecino del norte, cuya economía «es muy dependiente de las relaciones con EE UU», según admitió el primer ministro canadiense. Millones de trabajos «bien pagados» dependen de esas relaciones comerciales forjadas con el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, que Trump pretende «ajustar». Ayer tranquilizó a sus vecinos al añadir que la relación comercial con Canadá «es muy, muy distinta» de la que hay en la frontera sur, por lo que se espera que las medidas para «equilibrarla» no sean tan dramáticas como las que tienen a la economía mexicana en la cuerda floja.
Trump aprovechó la presencia de Trudeau en la Casa Blanca para congraciarse con un sector del electorado con el que tiene déficit, el femenino. La idea de organizar una reunión de alto nivel con mujeres líderes de grandes empresas canadienses en EE UU fue de su hija Ivanka, que ocupa un papel a caballo entre primera dama y asesora de confianza. Trump leyó las notas que le esperaban en la mesa para destacar el papel de las mujeres en la sociedad, que son las principales proveedoras en el 40% de los hogares estadounidenses. «Por mi anterior vida puedo decir que las mujeres ejecutivas son fenomenales», añadió.
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