«Vimos a gente corriendo con cara de pánico»
El ejército galo hiere a un yihadista que iba a atentar con un machete en el Louvre
El Mundo, , 04-02-2017Tras varios meses de aparente tranquilidad, una de las mayores instituciones de Francia fue atacada ayer cuando un hombre armado con un machete intentó entrar en el Museo del Louvre. El terrorista, que lanzó amenazas al grito de Allahu Akbar (Alá es grande), atacó con el arma blanca a uno de los militares, que respondió abriendo fuego e hiriendo al individuo de gravedad en el abdomen. Las autoridades francesas no dudan de que se trata de un atentado terrorista si bien ningún grupo islamista ha reivindicado el ataque. El fiscal de la República, François Molins se pronunció a última hora sobre el avance de la investigación. Los hechos tuvieron lugar en el hall del Carrousel du Louvre, una zona comercial bajo el museo, poco antes de las 10 de la mañana, cuando el
atacante intentó acceder al edificio por las escaleras de los jardines de las Tullerías. El hombre se lanzó sobre un grupo de cuatro militares que se encontraban patrullando el área con un machete militar de 40 centímetros. Logró golpear a uno de ellos y empujar a otro al que, mientras se encontraba en el suelo, agredió con el machete hasta ser frenado por los disparos. Molins confirmó que el individuo no llevaba explosivos en la mochila pero sí otro cuchillo, una bomba de pintura en aerosol y un teléfono móvil. A través del aparato, se ha podido descubrir que se trata de un egipcio de 29 años, no conocido por los servicios de Inteligencia, que había viajado desde Dubai el pasado 20 de enero y tenía un billete de regreso para el 5 de febrero. El individuo disponía de un apartamento alquilado
en un céntrico barrio parisino, así como de un coche. Los machetes los compró en París en una armería el pasado fin de semana. En la vivienda, que la policía registró ayer, se encontraron cerca de 1.000 euros en efectivo, además de un pasaporte egipcio en el que estaban marcados visados para Arabia Saudí y Turquía en 2015 y 2016. La investigación deberá determinar ahora el historial del hombre y establecer si actuó solo y si lo hizo además bajo las órdenes de alguna organización terrorista. De momento, la sección antiterrorista de París ha abierto una investigación por intento de asesinato agravado y asociación con un grupo terrorista. Molins no dio ningún detalle sobre otro sospechoso que había sido detenido durante la intervención policial en el Louvre. Aunque el fiscal no facilitó el nombre del terrorista, a la espera de que la identificación sea oficial, a última hora de la tarde el nombre de Abdallah E-H corría por la prensa gala, que habría encontrado su rastro en las redes sociales. Muy activo en Twitter, Abdallah se licenció en Derecho en 2011 y había trabajado en varias empresas en Dubai. A las 5.40 horas del viernes lanzó en esta red social lo que parecía un mensaje de venganza: «No hay negociación posible, no hay paz en la guerra». En el Louvre, unas 1.000 personas quedaron confinadas en distintas salas, bajo la responsabilidad de los
agentes de seguridad del museo y el personal. La evacuación tuvo lugar tres horas después, cuando los visitantes salieron de forma ordenada y en calma. Algunos grupos escolares salían incluso bromeando. Un matrimonio andaluz narró a EL MUNDO cómo los hechos les sorprendieron dejando los abrigos en el vestuario del museo. «Vi a un grupo de japoneses corriendo y le dije a mi marido: ‘Esto no es normal’. Tenían caras de pánico. La seguridad nos desvió corriendo hacia un sitio, pero, al llegar allí, donde creíamos que podríamos visitar el
museo, nos acotaron a todos, ahí ya no podíamos ver nada y no sabíamos nada, entonces nos dirigieron a un sótano, con unas 300 personas. A ti te daba la sensación de que te dejaban ver el museo, sabías
que pasaba algo, pero en absoluto te daba la sensación de que fuera de gravedad». «El ambiente era bueno. No hubo pánico en ningún momento», relataba otro de los visitantes. «Nos dijeron que teníamos que permanecer unidos y que apagáramos los teléfonos, porque un hombre había atacado a alguien, pero ya estaba abatido». Una profesora británica agrupaba a sus alumnos, en viaje escolar, a la salida del museo, tras ser evacuados. Se encontraban en el primer grupo que salió del museo, tras los estudiantes de la Escuela del Louvre. Los alumnos aprovecharon la espera para continuar las clases. Según la docente, su grupo fue encerrado con otros cientos de personas en tres habitaciones, en las que el personal procedió a bajar las persianas. La seguridad del edificio pidió a los visitantes que se mantuvieran alejados de las ventanas. Algunos miembros del personal del Louvre, interrogados por este periódico a la salida, no quisieron dar detalles de cómo se efectuó el procedimiento, pero los distintos testimonios hacen evidente que el museo estaba más que preparado para reaccionar ante un ataque de estas características, si bien insistían en que «era la primera vez» que tenían que hacer frente a una situación similar. El centro vuelve a abrir sus puertas hoy en un intento de recuperar la normalidad.
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