Durangaldea
Durango acude a la justicia para derribar las chabolas de Aramotz
Tres personas residen actualmente en un asentamiento que llegó a contabilizar 17 infraviviendas
Deia, , 03-02-2017Durango – Desde hace ocho años, el barrio durangarra de Aramotz cuenta entre sus viviendas con un poblado de chabolas en el que residen actualmente tres personas. Ante las “reiteradas quejas de los vecinos” y la “ilegalidad manifiesta” que supone su existencia, el Ayuntamiento de la villa ha acudido a los tribunales para iniciar un proceso de desalojo y derribo del poblado. Así, los responsables municipales han iniciado un procedimiento judicial con el que pretende “evitar un desalojo forzoso y respetar la dignidad y salvaguardar los derechos humanos de las personas que ocupan actualmente el campamento”.
En la jornada de ayer agentes de la Policía Municipal de Durango acudieron al lugar para contabilizar cuantas personas residían en la zona. Se trata de un derribo que se plantea como respuesta a las reiteradas quejas de los vecinos del barrio, a lo que se añade la ilegalidad manifiesta que supone la existencia de construcciones de estas características.
En la actualidad, son tres los inmigrantes que viven en la zona de chabolas. El más joven, de 28 años, trabaja sin contrato verificando piezas en una empresa de Bilbao y cobra 1.000 euros al mes. “Por lo menos nos han dado un plazo y tengo un mes para organizarme e intentar buscar un piso en alquiler”, aseguró más tranquilo tras la marcha de la Policía Municipal.
El resto de los ocupantes, un hombre de 55 años y una mujer de 35, apenas hablaban castellano y se dedican a pedir dinero en la calle. En el caso de la mujer, se desplaza todos los días en autobús a Bilbao para mendigar.
Al asentamiento, de unos cien metros cuadrados, se accede desde la carretera a Orozketa y cuenta con un estrecho pasillo cubierto de alfombras para facilitar la entrada a las chabolas. Rodeado por zarzas, antes de llegar al poblado, a medio camino, se encuentra la zona donde los inmigrantes hacen sus necesidades. El espacio está dividido en tres zonas, dos de ellas más pequeñas y una tercera más amplia con un tejado que hace de pasillo entre los diferentes compartimentos.
Fuera de las chabolas se encuentra todo desordenado con bañeras para niños, cuadros, comida, bicicletas, sillones y varias bombonas de butano. “Aquí han llegado a vivir hasta 17 personas y da la sensación de que están organizados. Cada cierto tiempo viene una furgoneta, recoge a unos y deja a otros”, explicaron varios vecinos de Aramotz que llevan tiempo mostrando su descontento con el asentamiento.
El terreno en el que están instaladas las chabolas es de una promotora local que de momento no tiene pretensiones de construir nada en la zona. Los vecinos del barrio durangarra confían en que el procedimiento judicial siga su curso y que el derribo del campamento de Aramotz sea una realidad en breve. “No son formas de vivir e incluso en algunos momentos hemos visto niños”, lamentaron.
Mientras, la administración local ha mantenido diversas reuniones con la Mancomunidad, la Diputación y el Gobierno vasco con el fin de implicar a todas las instituciones en la elaboración de un protocolo institucional y un plan de actuación en estos casos. En dichas reuniones se acordó realizar un diagnóstico de la situación en el campamento a fin de poner a disposición de los residentes los recursos existentes y alternativos a su situación actual. Además, el Consistorio también ha mantenido con anterioridad y en repetidas ocasiones, reuniones con todas las personas afectadas en las que se les ha informado acerca de las ayudas de los Servicios Sociales que el Ayuntamiento y la Mancomunidad ofrecen a personas sin recursos.
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