«La realidad siempre es más cruda»

Quieren gestionar bien la llegada de los camiones trailers para racionalizar la distribución de material a un campo de refugiados situado a 40 km. de la ciudad Los voluntarios tolosarras se encuentran en Belgrado asistiendo a refugiados que viven en pabellones

Diario Vasco, GOÑI/ARANDIA, 02-02-2017

Después de treinta horas y 2.500 kilómetros de carretera, el grupo de tolosarras que el pasado domingo partió de Tolosa en dirección a los campos de refugiados ya se encuentra en Belgrado desde el pasado lunes. Atrás dejaron Francia, Italia, Eslovenia y Croacia, con una «buena» situación de las carreteras, que ha ayudado al grupo a llegar a su destino en compañía de su furgoneta.

Durante el tránsito, aseguran no haber tenido – «por suerte» – , problemas en las fronteras, aunque «nos avisaron de que para entrar en Serbia con ropa de segunda mano es necesario cumplir una ley que prohibe introducirla sin unas mínimas condiciones sanitarias. Estamos en contacto con las personas y grupos con los que nos habíamos comunicado desde Tolosa. El martes fue el día en que pudimos ver lo que nos habíamos imaginado, aunque la realidad siempre es más cruda», cuenta Josu Iztueta.

Ayer, miércoles, explicaban a este diario, mientras se encontraban junto a las oficinas de la asociación Médicos Sin Fronteras, que tenían «demasiados frentes abiertos todavía por cerrar», como es el caso de la obtención de un depósito para descargar el primer camión, el permiso para la frontera… «En momentos nos desanimamos, otras situaciones, en cambio, nos suben la moral, pero estamos haciendo todos nuestros esfuerzos y poco a poco, iremos atando y precisando todos los pasos», añaden.

Los tolosarras han ayudado estos días a la asociación Refugee Aid Serbia a repartir ropa, y han conocido de cerca la situación de unos pabellones que se encuentran en la parte trasera a la estación de tren, donde se encuentran más de 1.200 personas refugiadas de origen afgano y pakistaní, la mayoría hombres jóvenes de entre 18 y 30 años que huyen de la situación de su país, aunque también han visto familias. Cuentan que viven en pequeños grupos, muchos están de paso, y se comunican con ellos en inglés. «Son personas jóvenes, físicamente fuertes y sanas. Muchos huyen de una situación complicada», relativa a la amenaza yihadista. «Uno nos comentó que le dijeron: o vienes con nosotros o te matamos, y otros han puesto un pie en Europa y son la esperanza de sus familias», cuentan. «La única manera de hacer fuego es quemando las traviesas de los trenes, y el humo que se genera les está creando problemas respiratorios».

Josu, Mauro, Iñigo y demás amigos van, poco a poco, familiarizándose con la dura realidad que están viendo en Belgrado. «Conocerla es mucho más dura que imaginarla», reiteran. Mientras ven el día a día de las asociaciones y la zona donde se encuentran, siguen ultimando las gestiones, firmando papeles, cumpliendo con los trámites burocráticos que les exigen, preparando, en fin, la inminente llegada a Belgrado de los dos camiones trailers que salieron de Tolosa cargados de ropa.

«Nuestro objetivo es organizarlo todo bien, no podemos aparecer de repente con el camión como en San Francisco. Y a veces es desesperante. No avanzas con las gestiones y todo resulta muy dificultoso. Estamos buscando un pabellón donde ir descargando todo el material para después poder distribuirlo y enviar los camiones de vuelta». «Queremos hacer las cosas bien, no regresar con el trabajo a medias», cuenta Iztueta. Y añade: «cuando resuelves una cuestión, surgen otras tres». «Hay que tener en cuenta que nosotros, como particulares, no podemos hacer nada sin trabajar conjuntamente con las ONGs».

A las afueras de la capital serbia, a unos cuarenta kilómetros de la ciudad, se despliega el campo de refugiados, donde los tolosarras esperan encontrar a los sirios que huyen de la guerra. «Queremos tenerlo todo atado y poder visitar este campo para ver cómo distribuimos la ropa con la ayuda de las organizaciones no gubernamentales».

Lo que parece claro es que las previsiones que tenían en cuanto a fechas para desarrollar su labor van a dilatarse en el tiempo. «Los plazos que teníamos pensados eran muy cortos. Aquí hay mucho trabajo que hacer». Y todavia subsisten varias incógnitas. «Vamos a tener que quedarnos mas días». ¿Y de cara al futuro? «Estamos barajando varias ideas. Quizás hay que pensar en una línea de ayudas más permanente, más duradera, contar con más voluntarios, pero todo dependerá de lo que veamos en los próximos días».

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