BRUNHILDE POMSEL
Secretaria de Joseph Goebbels
El Mundo, , 31-01-2017Ironías de la historia, Brunhilde Pomsel, secretaria del que fuera ministro de propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels, falleció el pasado 27 de enero, coincidiendo con el 72 aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau por soldados soviéticos, en el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Lo ha hecho a los 106 años, en una residencia de ancianos.
Aunque para ella, como todas las secretarias que mantenían engrasada la maquinaria administrativa nazi, esa fecha debió resultarle irrelevante, pues siempre negó haber estado al tanto de nada. De la persecución y del exterminio de millones de judíos se enteró después. Al menos eso afirmaba en el documental titulado Ein deutsches Leben –Una vida alemana– del cineasta y productor vienés Christian Krönes. El documental, de dos horas de duración, se estrenará en los cines el próximo 6 de abril. Pomsel cumplió durante el rodaje 103 años. Su aspecto era frágil y su rostro un laberinto de arrugas. Pero su memoria seguía despierta, clara.
En 1933 se afilió al Partido Nacionalsocialista. «Y ¿por qué no? Todo el mundo lo hacía», explica Pomsel en la película, testimonio de una vida dominada, como en el caso de tantos otros alemanes de aquella época, por el cumplimiento de la tarea asignada y la ignorancia de no querer oír ni ver. Pomsel nunca se enteró de nada, ni siquiera de lo que sucedió en su ciudad, Berlín, en la llamada Noche de los Cristales Rotosdel año 1938.
Educada en los preceptos del deber prusiano y con una profesión considerada entonces propia de la mujer, Pomsel fue secretaria en el bufete de un abogado judío antes de convertirse en asistente de Goebbels, personaje siniestro que ella describe en el documental como una persona con encanto, aunque algo arrogante y vanidoso, que cuidaba cada detalle de su apariencia.
De su trabajo como secretaria y taquígrafa recordaba menos porque no había nada para el recuerdo. Decía que sólo entró en el despacho de Goebbels en dos ocasiones y que a su mesa no llegó nunca nada que hiciera sospechar de asesinatos masivos cometidos por el régimen al que servía contra los judíos, entre los que afirmaba tener una gran amiga, Eva Löwenthal. Cuando terminaba la jornada se marchaba a casa, satisfecha con la vida. «No podía quejarme. Tenía un buen trabajo, dinero para caprichos y un jefe respetado y muy amable».
Pomseline, como así la llamaban en el ministerio, no debía preocuparse de nada y de hecho no se preocupaba. «¿Que si me interesaba la política? Pues claro que no. Soy mujer, no tengo que interesarme por eso», sostiene la que fuera secretaria de Goebbels en un documental en el que no hay atisbo de arrepentimiento porque no hay culpa: «Yo no sabía nada».
Pomsel pasó los últimos días de la guerra en 1945 en el búnker situado bajo la Cancillería, donde vivió las últimas horas de Adolf Hitler y de Goebbels, que se suicidó junto a su esposa, Magda, tras envenenar a sus seis hijos.
Ella fue hecha prisionera por las tropas soviéticas y encarcelada durante cinco años. Tras los juicios de Núremberg volvió a Alemania y se reincorporó a la vida laboral como secretaria. Siempre consideró aquel cautiverio injusto: «Nunca hice nada. Sólo mecanografiaba para el señor Goebbels». Pomsel nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos. Deja su testimonio.
Brunhilde Pomsel, secretaria, nació en Berlín el 11 de enero de 1911 y murió en Múnich (Alemania) el 27 de enero de 2017.
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