«Gitana y exreclusa, pensé que nunca trabajaría»
Un grupo de 40 mujeres en libertad condicional y en tercer grado participan en el programa de integración social y laboral 'Trece Rosas'
Diario Sur, , 31-01-2017Juana – nombre ficticio – lleva desde 2010 participando en el programa de intervención social y laboral ‘Trece Rosas’ del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), que gestiona en Málaga la asociación Arrabal AID. Asegura que gracias a esta iniciativa se le ha «abierto la mente». «He aprendido incluso a buscar empleo y a utilizar Internet. Cuando salí en libertad tenía mucho miedo, porque como gitana pensaba que debido a mi raza no me iban a coger para trabajar», reconoce. Ella es una de las 40 reclusas y exreclusas que participan actualmente en esta iniciativa. ‘Trece Rosas’ es un programa específico para las mujeres que están en situación de privación de libertad (segundo grado, tercer grado o libertad condicional), con responsabilidades familiares, pero que no tienen hábitos laborales, y presentan una necesidad económica y personal urgente. Para su desarrollo en la provincia, Arrabal cuenta con una subvención de 10.000 euros del IAM. Desde 2007 ha trabajado con unas 400 mujeres , una media de 40 al año.
«Tras el cumplimiento de una pena, las mujeres se convierten en posibles víctimas de las mayores lacras de desigualdad, dadas las imposiciones sociales y los estereotipos existentes en este ámbito, que se suman a las desigualdades propias por el hecho de ser mujer», explicó ayer la coordinadora provincial del IAM, Rosa del Mar Rodríguez, en un encuentro con las beneficiarias.
Entre las reclusas que participan en el programa se encuentra también Loli, de 45 años. Entró en prisión a los 32, donde permaneció privada de libertad durante una década. Hace tres pasó a tercer grado y desde 2016 se encuentra en libertad condicional. No quiere decir el motivo por el cual fue condenada. «Después de diez años en prisión me daba miedo hasta cruzar la calle», reconoció. Hoy en cambio es una mujer segura de sí misma, tiene nuevas amistades, e incluso novio, conoce su barrio y la ciudad… «Estoy bien, la verdad», dijo.
Para llegar a esta nueva situación ha necesitado el apoyo de la asociación Arrabal, que le ha brindado, a través de ‘Trece Rosas’, la oportunidad de formarse, buscar empleo, participar en talleres y cursos dirigidos a mejorar sus habilidades personales. «A mí me han cambiado la vida, porque me han apoyado, he encontrado amigos y me han dado estabilidad», aseguró Loli.
Gracias a su participación en el programa, ha conseguido trabajar como limpiadora en la sede de Arrabal de la capital y un contrato durante los cuatro meses de verano en una lavandería. «También estuve un tiempo haciendo prácticas en un supermercado después de participar en un curso de Atención al Cliente. Desde hace dos meses estoy en el desempleo, pero acudo a la asociación porque siempre me he encontrado muy apoyada», declaró.
Fátima, de 35 años, pasó en la cárcel cuatro meses, hasta que salió en tercer grado. Como otras compañeras, tampoco dudó en participar en el programa de la asociación Arrabal, donde hoy trabaja como limpiadora. «Para mí ha sido estupendo, porque siempre me he sentido muy bien tratada», señaló.
Sólo un diez por ciento
Según la responsable de Acción Social de Arrabal, que gestiona el programa ‘Trece Rosas’, Pepi Reyes, sólo un diez por ciento de la población reclusa de la provincia son mujeres . «La cárcel de Alhaurín de la Torre tiene sólo un módulo para mujeres y dependiendo del año puede llegar a tener hasta 125, por lo que siempre ha sido un colectivo al que se le han destinado escasos o nulos recursos. Fue por ello por lo que Arrabal nació hace 25 años, para trabajar con la población femenina reclusa, aunque posteriormente se han ido derivando otras muchas acciones», explicó.
Según Reyes, el único criterio para que puedan participan en el programa es que «tengan voluntad» y presenten alguna necesidad. Estar en ‘Trece Rosas’ conlleva la formación en detección de yacimientos de empleo, el desarrollo de actividades de orientación e inserción laboral y una intermediación con empresas que permita la incorporación al mercado laboral de estas mujeres .
El proyecto cuenta con varias áreas de intervención tales como el acompañamiento a red de recursos y gestiones relacionadas con vivienda, instituciones públicas, servicios sociales y sanidad; la formación, a través de la realización de cursos, con parte teórica y práctica; la orientación laboral, para resolver las necesidades en cuanto al diseño curricular y cómo afrontar la consecución de un puesto de trabajo.
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