La Europa institucional se pone de perfil ante Trump
Bruselas elude criticar el veto migratorio del presidente aunque recuerda que «en la UE no discriminamos por la raza o la religión»
Diario Sur, , 31-01-2017La Europa institucional sigue llevando al extremo la palabra diplomacia, hasta niveles para muchos desesperantes. Los días pasan y el Donald Trump presidente de Estados Unidos poco o nada ha cambiado respecto al Donald Trump magnate, candidato y tuitero. Orden a orden, firma a firma, continúa marcando la agenda mundial cruzando límites que han provocado la indignación general. El último: prohibir la entrada de nacionales de siete países de mayoría musulmana. ¿Y Europa? ¿Está indignada la UE institucional? De puertas para adentro, sin duda. En público, sin embargo, se ha puesto de perfil evitando a toda costa un choque de trenes dramático y de incalculables consecuencias.
El presidente de la Comisión, Jean – Claude Juncker; el del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Eurocámara, Antonio Tajani, se han parapetado dentro de la coraza de sus portavoces (e incluso ni eso) para no valorar abiertamente una decisión que además podría afectar a ciudadanos europeos con doble nacionalidad. Ni de palabra ni en comunicados ‘ad hoc’. La UE institucional sigue cruzando los dedos para que escampe pronto, pero no tiene pinta, la verdad.
Ayer, toda la presión recayó sobre el Ejecutivo comunitario, sobre la autodenominada «Comisión más política de la historia». Y no son calificativos ajenos, lo puso su jefe, el presidente Juncker. Como se esperaba, el mensaje fue más bien plano limitándose a defender los valores europeos «sin valorar» la decisión de la nueva Administración Trump. «Esto es la Unión Europea. Y en la UE no discriminamos en base a la nacionalidad, la raza o la religión, no solo respecto al asilo sino en cualquiera de nuestras otras políticas», recalcó el portavoz jefe, Margaritis Schinas.
Mogherini, la más dura
El aluvión de preguntas de los corresponsales internacionales se prolongó durante gran parte de su comparecencia diaria, pero el objetivo estaba muy claro: calma, nada de palabras gruesas, nada de hacer el juego al nuevo Gobierno republicano a la espera de tener las primeras tomas de contacto y analizar ya en primera persona a qué realidad deben enfrentarse. Lo que Schinas sí remarcó es que «garantizaremos que nuestros nacionales no sean discriminados». De hecho, explicó, los servicios jurídicos de la institución «están analizando si la orden ejecutiva tiene consecuencias para el viaje de los ciudadanos de los Veintiocho con doble nacionalidad». «Hasta el momento, la situación no está clara, las señales son contradictorias», apostilló.
Hubo preguntas espinosas, como si Europa no actúa en la práctica bajo este mismo espíritu cerrando sus fronteras, construyendo vallas para frenar a los asilados y trasladando toda la presión migratoria a Turquía a cambio de un controvertido acuerdo político – económico. «No estoy de acuerdo con este paralelismo», se limitó a manifestar Schinas.
¿Por qué no ha hablado Juncker? Según él, ya lo hizo el domingo a través de sendos artículos de opinión en la prensa alemana en los que advertía de que «tenemos que elegir el mundo en el que queremos vivir, elegir entre el aislamiento, la desigualdad y el egoísmo nacional, y la apertura, la igualdad social y el refuerzo de la solidaridad». Se mostró más contundente la Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, quien aseguró, tajante, que la «Unión Europea continuará cuidando y acogiendo a los refugiados sirios y otros que huyen de la guerra». No solo eso. Aprovechó una de sus comparecencias del día ante mandatarios internacionales para lanzar un recadito a la Casa Blanca: «En estas horas, el presidente de Estados Unidos tendría que centrarse probablemente en las divisiones a las que se enfrenta su país más que preocuparse mucho sobre nuestras propias políticas en la UE».
Cumbre en Malta el viernes
El tsunami Trump amenaza con arrasarlo casi todo, pero la UE, pese a todo, insiste en recordar lo mucho que une a los dos bloques en lugar de caer al barro de una batalla dialéctica. «Estados Unidos es un socio estratégico de la UE y su cooperación es importante no solo a nivel bilateral, sino para la estabilidad del mundo», recalcó el portavoz comunitario antes de confirmar que la invitación de la UE para que Trump visite Bruselas sigue en pie.
Lo que sí remarcó Schinas es que la cumbre que el viernes celebrarán los jefes de Estado y de Gobierno en Malta para preparar el ‘brexit’ es un foro propicio para debatir la delicada coyuntura internacional. Por cierto, la cita será a 27, sin Reino Unido, el socio predilecto de Trump en el Viejo Continente cuando el ‘brexit’ sea, por fin, una cruda realidad.
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