en un pabellón industrial abandonado
Un incendio que podría ser intencionado causa un muerto y tres heridos en Andoain
Los indicios apuntan a una persona que también vivía en el edificio y que habría huido cuando se produjo el fuegoUno de los heridos tiene quemaduras en el 45% del cuerpo
Deia, , 27-01-2017andoain – Un hombre de 55 años y nacionalidad cubana falleció ayer en un incendio que podría haber sido provocado en un pabellón industrial abandonado en Andoain. Además, otra persona resultó herida de gravedad con quemaduras en “el 45% de su cuerpo” y dos individuos más fueron atendidos por inhalación de humos. La Ertzaintza busca a una persona relacionada con el origen del fuego. Testimonios recogidos por este diario entre los que habitaban el pabellón apuntan a una persona de origen marroquí que convivía con ellos y que desapareció con el incendio.
El suceso ocurrió sobre las 5.20 horas de ayer, en una fábrica en desuso de dos plantas situada en la avenida Ama Kandida, en la recta de pabellones a la entrada de Andoain. Esta edificación está reconvertida como hogar por un grupo de diez personas desde hace años. Los moradores funcionaban como una comunidad de vecinos en la que cada individuo o pareja tenía su propia zona independiente.
Todavía con el susto en el cuerpo, NOTICIAS DE GIPUZKOA pudo hablar ayer con Iñaki, uno de los vecinos de la fábrica, un hombre de mediana edad que trabaja como camionero. No quiso desvelar su identidad pero relató los acontecimientos como testigo del incendio. De hecho, fue él quien despertó a sus vecinos para que abandonaran la fábrica cuando se percató del fuego. Tan solo llevaba “dos días” durmiendo en la comunidad, pero consideraba a sus compañeros “amigos de toda la vida”.
“Me he despertado tosiendo, como cuando fumas mucho. Me he dado cuenta de que había humo y en cuanto he abierto las puertas ha entrado una humareda tremenda. He despertado a todos porque se estaba quemando la casa, pero nos ha costado salir; no se veía nada”.
Según explicó, la convivencia en el local estaba “organizada”. Aunque carecían de gas y de agua, porque se la cortaron para provocar su desalojo, tenían aparatos eléctricos para realizar las labores domésticas. En la planta baja habitaban dos parejas y en la superior el resto, en una habitación independiente cada uno.
Cuando despertó, avanzó entre su “habitación en llamas” y el cuarto donde estaba “Tomás calcinado”, el varón que falleció. Por lo visto, su estancia estaba “cerrada por dentro”. “Oyes gente chillando a las cinco de la mañana, intentas entrar un metro, pero tienes que salir porque si no te quedas ahí inconsciente”, rememoró.
Iñaki salió del edificio con lo puesto, en calzoncillos, con un jersey y unas zapatillas. “Se nos ha quemado todo”, lamentó, ya vestido con ropa donada por Cáritas. El aspecto del interior de la fábrica era caótico, con ropas y muebles chamuscados. “Somos gente normal que nos conocemos de toda la vida y estamos intentando salir de este agujero”, expresó.
24 bomberos y 15 vehículos Los bomberos acudieron inmediatamente al lugar y consiguieron extinguir las llamas sobre las 7.40 horas, cuando iniciaron las labores de ventilación del edificio, que albergaba mucho humo. Fue entonces cuando descubrieron el cuerpo del fallecido en el interior. La magnitud del incendio fue tal que se desplazaron bomberos de cuatro parques guipuzcoanos: Oria, Goierri, Zarautz y Donostia. De esta manera, el equipo de extinción quedó integrado por 24 bomberos y 15 vehículos, dos de ellos equipados con escaleras, un tercero con un brazo articulado, siete camiones cisterna, y cinco automóviles ligeros.
Al tratar de explicar la causa del incendio, Iñaki señaló a uno de sus compañeros, un varón de nacionalidad marroquí, como autor. “Daba problemas” al grupo y el origen de las llamas provenía “de su habitación”. “Ya se le había llamado muchas veces la atención porque hacía ruido y molestaba. Solía jugar a la Play Station de madrugada y a gritos. Ayer (por el miércoles), los vecinos le dieron el ultimátum”. Al parecer, la víspera entró “molestando”, en medio del partido de Copa entre el Celta y el Real Madrid y alterando el sueño “de los que debían trabajar al día siguiente”.
“No amenazó, pero estuvo discutiendo con las dos parejas que viven en el piso de abajo”, declaró el testigo. “Ha actuado por venganza y nos ha quemado la casa”, aseguró y describió el olor a poliespán quemado que procedía de la habitación del presunto autor, porque tenía el techo reforzado con este material. Según indicó, el hombre marroquí desapareció con su perro de raza grande después del incendio. “Supongo que estará en casa de un amigo, tiene que haberse ido en coche. Tenemos ganas de encontrarlo”, manifestó.
La Ertzaintza ha abierto una investigación y busca a una persona, que podría ser esta, “para determinar su posible relación con el incendio” puesto que “parece ser que ha sido intencionado”, admitió la alcaldesa de Andoain, Ane Carrere, que acudió ayer al lugar para mostrar su apoyo a estas personas.
“era como un padre” El varón fallecido, Tomás, era “como un padre para sus compañeros”, explicó un miembro de Cáritas, que tenía relación con este grupo y se acercó al lugar para apoyarles. Iñaki explicó que Tomás “era una buenísima persona” y ha sido “el que peor lo ha pasado” por los altercados con el vecino huido. “Esta persona no le dejaba dormir y se tuvo que ir a casa de un amigo porque no podía más. No tenía ni el valor de decirle que le estaba molestando”, apostilló. En este sentido, la alcaldesa precisó que el fallecido “llevaba bastante tiempo” en la localidad y que tomaba diversa medicación, por lo que pudo no haberse despertado cuando se originó el incendio.
En cuanto a los heridos, un hombre de 47 años, que vivía con su hermano en la casa, fue trasladado herido grave a la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Cruces. Según informó el centro hospitalario, el paciente permanece ingresado con “pronóstico grave” con “quemaduras de tercer grado en el 45% de su cuerpo”, repartidas por la espalda, piernas un brazo y una mano. Otros dos varones, de 40 y 46 años, también fueron evacuados al Hospital Donostia por inhalación de humos, pero fueron dados de alta ayer por la mañana.
Carrere señaló que tanto el fallecido como los tres heridos y las cinco personas que resultaron ilesas “estaban empadronadas” en Andoain y sus autoridades conocían que “vivían” en ese pabellón. “La verdad es que no había más problemas”, apostilló. Una opinión compartida por los vecinos de la zona y los trabajadores de los negocios cercanos, quienes conocían que habitaban en la fábrica y coincidieron en que son “buena gente”.
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