La ultraderecha llama a la rebelión

Le Pen, Wilders y Petry vaticinan «una nueva era» hacia «el despertar patriótico» en Europa

El Mundo, CARMEN VALERO BERLÍN, 22-01-2017

Los líderes de los grandes partidos europeos de ultraderecha se reunieron ayer en la ciudad alemana de Coblenza (oeste del país) para unir músculo ante las elecciones que este año se celebran en Holanda, Francia y Alemania y que, según la líder del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, una de las invitadas estrella del encuentro, supondrán «el despertar de los pueblos de Europa central, una nueva era». Su colega holandés y líder del Partido por la Libertad (PVV), Geert Wilders, habló de una «una primavera patriótica», de «la revolución que liberará a los pueblos europeos del autoritarismo de Bruselas» y les permitirá recuperar el poder y su destino.

«Ayer, una nueva América; hoy, Coblenza, y mañana, una nueva Europa», aventuró Wilders estableciendo un paralelismo con Donald Trump, cuya gesta cantaron por igual los juglares de la derecha radical y populista europea reunidos en esta cumbre de partidos miembros del grupo Europa de las Naciones y las Libertades (ENF) del Parlamento Europeo.

La reunión fue convocada por la vicepresidenta de la formación populista Alternativa para Alemania (AfD), Frauke Petry, sin contar con la autorización del partido y sí con críticas de algunos de sus barones, que han interpretado esta iniciativa como una maniobra de promoción personal. La AfD tiene presidencia bicéfala, lo que Petry lleva con desagrado, y aún no ha designado candidato para las elecciones. Más aún, la ejecutiva de la AfD había prohibido el contacto directo con el FN de Marine Le Pen.

Pero fue la candidata a la Presidencia de Francia quien tuvo el honor de abrir el congreso y coronar con ello su primera visita a Alemania. «Vivimos el final de un mundo y el nacimiento de otro», dijo Le Pen, que pronosticó el regreso de los «estados nación» y no será «una cuestión de probabilidades, sino de tiempo, es una evolución irreversible» dijo.

«El patriotismo no es una política del pasado, sino del futuro, añadió Le Pen, convencida de que una vez los países abandonen «la prisión de la UE», el pueblo descubrirá las posibilidades de interrelacionarse.

Le Pen cargó como era de esperar contra la política de refugiados de la canciller Angela Merkel, que calificó de «una catástrofe diaria» y afirmó que una vez demostrada la solidaridad europea, «es el momento de que esto se acabe». Todos los ponentes suscribieron con matices más o menos xenófobos y euroescépticos la «vuelta del poder al pueblo», especialmente Wilders.

«La historia nos llama a salvar Europa», afirmó Wilders, que pidió unidad de miras y «acción de patriotas para salvar el Estado nación» a los dirigentes de partidos de la derecha radical y ultranacionalistas de la región flamenca de Bélgica, el Reino Unido, la República Checa y Rumanía. «Larga vida a la primavera patriótica», clamó el holandés, fóbico a los marroquíes.

El líder de Liga del Norte, Matteo Salvini coincidió en que «Europa no fue, es o será islámica» y, como Wilders, consideró «inaceptable» que los europeos teman por su futuro o su seguridad, que las mujeres europeas «tengan miedo de mostrar su pelo rubio».

«A toda esa gente de Arabia y de África que viene a Europa y a todos aquellos que les han invitado, como la canciller Merkel, les decimos que Europa no será islámica, que Europa es nuestra casa», proclamó el político italiano, quien, en la línea del congreso, abogó por la recuperación del control de las fronteras nacionales, de las finanzas y hasta de la moneda.

«El euro es un experimento fallido y criminal» subrayó Salvini, que arremetió, contra el Gobierno de Roma, la UE y hasta el presidente del Banco Central Europeo, su compatriota Mario Draghi. «Menos mal que Italia no es Draghi y Alemania no es Merkel», dijo Salvini, que arrancó su discurso con un: «Felicidades Mr. Trump. Le deseamos éxito porque sus objetivos son los nuestros».

Petry fue la encargada de cerrar los discursos principales. Eligió un tono moderado para defender la necesidad de avanzar hacia una Europa de las naciones, pacífica, soberana y respetuosa con la soberanía de los Estados miembros.

El actual modelo, auguró, acabará porque «Europa nunca ha permitido un poder absoluto, ni la Francia de Napoleón ni la Alemania nazi ni la Rusia soviética», sostuvo Petry, ante el millar de delegados que asistió a esta cumbre de la ultraderecha populista europea.

La reunión, contra la que se pronunció sin éxito el Ayuntamiento de Coblenza y hubo restricciones a la cobertura de prensa, tuvo lugar en el centro de congresos a orillas del Rin y bajo un fuerte dispositivo policial. Simultáneamente, unas 5.000 personas, según fuentes de las fuerzas de seguridad, se manifestaban en los alrededores de la estación central de ferrocarriles contra los ultras y en la llamada Esquina alemana, confluencia de los ríos que bañan la ciudad –el Rin y el Mosela– los activistas de Avaaz colocaron figuras de hasta tres meses de altura de Hitler, Stalin, Mussolini, Franco y Pétain. Según explicó en su página web el director de la campaña Avaaz, Pascal Vollenweider, la asociación es obvia: «Los líderes de la extrema derecha moderna esconden las mismas y viejas ideas fascistas».

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