El boxeador marroquí encarcelado por sus conexiones con el Estado Islámico cobra la RGI

Mehdi Kacem, el joven arrestado el lunes en San Sebastián y que tenía instrucciones de preparar atentados en Francia, era perceptor de las ayudas de inserción social y de vivienda desde agosto del año pasado

El Correo, ÓSCAR B. DE OTÁLORA, 19-01-2017

Mehdi Kacem, el boxeador detenido el lunes en San Sebastián por su relación con el Estado Islámico y que ayer ingresó en prisión acusado de enaltecimiento terrorista, autoadoctrinamiento y colaboración con actividades terroristas, era perceptor de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) desde agosto del año pasado. Kacem cobraba 625 euros mensuales en concepto de ayudas sociales y otros 250 complementarios para el alquiler de una vivienda. Desde que comenzó a recibir esta prestación se le habían entregado 2.981 euros por el primer concepto mientras que para disponer de un domicilio se le habían proporcionado otros 1.191.

Nacido en Marruecos hace 26 años, Mehdi Kacemá está acusado de captar jóvenes y enviarlos a Turquía para que ingresen en las filas del Estado Islámico (EI) y de estar en contacto con terroristas que preparaban atentados en Francia. Sus acciones estaban siendo vigiladas tanto por el Cuerpo Nacional de Policía como por la Dirección General de Seguridad francesa y de dirección general de Vigilancia del Territorio de Marruecos ya que dos personas detenidas en el país magrebí y en suelo galo habían tenido contacto con el joven en San Sebastián. El primero de ellos fue un hombre arrestado en Marruecos cuando pretendía dirigirse a Siria. El segundo es un terrorista detenido en noviembre del año pasado en Estrasburgo por su presunta relación con una red que preparaba atentados en territorio galo durante las pasadas Navidades.

El joven está acusado de enaltecimiento terrorista, autoadoctrinamiento y colaboración con actividades terroristas
La conexión de Kacem con el País Vasco comenzó en 2013, cuando llegó a Euskadi procedente de Cataluña ya que, según él mismo reconoció en unas declaraciones realizadas durante su época como boxeador, en la comunidad vasca «se trata mejor a los emigrantes». El joven explicó que su madre había decidido alejarle de Marruecos puesto que había tenido problemas con las drogas poco después de 2008, cuando ya había iniciado su entrenamiento como púgil en un cuartel de su país. En España se dirigió primero a Castilla-La Mancha y, tras pasar por Cataluña, recaló en la capital guipuzcoana.

Al llegar a San Sebastián en 2013 contó con la ayuda de la organización no gubernamental Kolore Guztiak, una asociación que se dedica a la integración de emigrantes y que dispone de seis pisos de acogida. Kacem, que por su pasado como deportista se integró en un proyecto boxístico de este grupo –el gimnasio Salam–, llegó a ser presentado por responsables del colectivo como un ejemplo de superación e integración. Y es que también había estudiado fontanería en Rentería.

Empadronamiento
El boxeador no comenzó a cobrar la RGI hasta agosto del año pasado ya que la normativa establece que para poder ser perceptor de estas ayudas se debe estar empadronado al menos tres años en Euskadi. Kacem pasó ese tiempo acogido por Kolore Guztiak –que se ha negado a realizar declaraciones sobre este caso– y en 2016 consiguió que se le concediera la cuantía. Que recibiera la ayuda implica que no había conseguido acceder a ningún empleo. En principio, la entrega de esta cantidad se suspende a los treinta días de que una persona ingresa en prisión –se supone que el reo pasa a tener cubiertas sus necesidades a través del Estado–. Sin embargo, que se revoque esta subvención depende de que funcionen los protocolos de comunicación entre las administraciones.

Imagen de la detención de Mehdi Kacem.
Imagen de la detención de Mehdi Kacem. / EL CORREO
El sospechoso vivió en Castilla-La Mancha y Cataluña antes de afincarse en Euskadi
Según las investigaciones policiales, la relación de Kacem con el yihadismo era previa a su llegada al País Vasco ya que en 2010 ya se había detectado su presencia en las redes sociales que apoyan el islamismo más radical. Los responsables de la investigación creen, además, que había utilizado su acceso al gimnasio de boxeo para intentar captar a otros jóvenes susceptibles de ser manipulados para que ingresaran en las filas del Estado Islámico.

Este no es el primer caso de un detenido por yihadismo que cobra la RGI. Tal y como adelantó este periódico, Ahmed Burgueba, un argelino de 31 años condenado a tres años y medio por autoadoctrinarse, cobraba esta ayuda desde 2011. El magrebí sigue recibiendo esta cuantía ya que aún no ha ingresado en prisión. En 2014 se supo que Redouan Bensbih, un joven afincado en Bizkaia y que murió en Siria mientras combatía junto al Estado Islámico, había cobrado las ayudas durante cinco años y siguió recibiéndolas después de muerto ya que la recibían amigos suyos

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)