«¿Quién será el próximo en dejar la UE?»

Gardner alerta del afán del próximo presidente por actuar como un «animador» del 'brexit' y de sus simpatías por eurófobos como FarageEl embajador saliente de EE UU lamenta que el equipo de Trump sólo se interese por la ruptura de Europa

Diario Sur, ADOLFO LORENTE , 14-01-2017

¡Cuánto va a echar de menos Europa a Barack Obama! Pocos como él han mimado y apreciado tanto el cuestionado proyecto comunitario. «La Unión Europea es uno de los logros más importantes de la historia de la Humanidad», aseguró en una de sus últimas visitas al Viejo Continente. Pero Obama ya es pasado, arena que se escapa poco a poco entre los dedos. Sólo quedar ver cómo se consume un reloj que muy pronto se volteará para empezar una nueva era. El temido presente y el incierto futuro se llaman Donald Trump, el nuevo hombre más poderoso del mundo, el amigo íntimo de eurófobos como Nigel Farage o Marine Le Pen. Quédense con esta frase. «Después de Reino Unido, ¿cuál será el próximo país en marcharse?». Es la única pregunta que el equipo asesor de Trump ha planteado sobre Europa al todavía embajador norteamericano ante la UE, Anthony Gardner. ¡Ay, Obama!

No se trata de una filtración interesada, sino de una confesión a pecho descubierto. Así lo aseguró ayer el propio Gardner en su última comparecencia ante los principales medios con presencia en la capital comunitaria. El diplomático se irá el mismo día que Barack Obama. Así se lo comunicó el 23 de diciembre la futura Administración Trump, que ha roto la tradición de que los embajadores sigan durante varios meses en sus puestos para hacer una transición ordenada. Lo llamativo es que al margen del clásico trasvase de información, la única pregunta ‘política’ que le han hecho es sobre la ruptura de la UE. «¿Cuál será el siguiente?».

«Es una percepción que Farage está difundiendo presuntamente en Washington. No es más que una caricatura», lamentó Gardner.

Llegado a Bruselas en 2014 e hijo de Richard Gardner, que fue embajador de EE UU en Madrid entre 1993 y 1997, es un europeísta convencido e incluso convincente. «No debemos abandonar la política de los últimos 50 años respecto a la Unión Europea. La integridad y la cohesión en el bloque es fundamental», recalcó antes de recordar a Europa que ahora, «más que nunca, recaerá sobre sus hombros la gran responsabilidad histórica de ser la llama que mantenga la democracia en el mundo». Respecto a las voces catastrofistas, aseguró que él no ve ningún tipo de ruptura.

El alto diplomático estadounidense centró buena parte de su comparecencia en el ‘brexit’ y las consecuencias que el portazo británico al club de clubes puede acarrear para la economía mundial. «Estados Unidos no debe convertirse en ‘cheerleader’ (animador) del ’brexit’», recalcó de forma muy gráfica en relación a la actitud mostrada por el futuro presidente en relación al referéndum británico, para el que antes del referéndum pidió el ‘sí’ a la salida. De hecho, una vez elegido, no dudó en fotografiarse con Farage en Nueva York promocionándolo, incluso, como potencial embajador británico en Washington.

«Un ‘brexit’ duro o una fragmentación del mercado europeo serían muy malas noticias para las empresas estadounidenses, algo que han entendido. Sería absolutamente una locura», zanjó Gardner antes de ensalzar la importancia de preservar el mercado interior y los beneficios de la integración europea «por motivos políticos, económicos e incluso de seguridad» para Estados Unidos y sus empresas.

«Merkel tiene influencia»

Preguntado por cómo la UE puede influir en la próxima Administración, Anthony Gardner aseguró que «la canciller alemana, Angela Merkel, tiene influencia» y confió en que traslade con firmeza el mensaje «de que no piensen en dividir a la UE», de que «no jueguen a poner a un país en contra del otro» y defienda la importancia de «la integridad y la cohesión del proyecto comunitario».

Respecto al discurrir de las negociaciones entre Bruselas y Londres, no se mostró nada optimista a tenor del cariz que están tomando los acontecimientos. «El ‘brexit’ parece más probable que sea duro, desordenado y sin control», barruntó. Es un secreto a voces en la capital comunitaria, donde sus diplomáticos siguen sin entender cómo una potencia como Reino Unido está actuando de esta forma. ¿Cómo? «De una manera frívola e irresponsable que nadie esperaba», confesaba esta semana un alto cargo a un grupo de corresponsales.

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