«México no pagará el muro de EEUU»
El presidente Peña Nieto sube el tono y exige condiciones en su relación con Washington
El Mundo, , 13-01-2017Sólo había una cosa peor para los intereses de México que la incertidumbre por Donald Trump: la certeza de Donald Trump. Desde que el neoyorquino fuera elegido presidente de EEUU, el país ha vivido atento, con ansiedad, a la cuenta de Twitter del magnate estadounidense. Pese a que cada salida de tono en redes sociales contra el país suponía un desplome más del peso frente al dólar, muchos confiaban en que el candidato transgresor se convertiría en hombre de Estado cuando asumiera el cargo.
Si había alguna duda de que esto fuera a pasar, la primera rueda de prensa de Trump ya como presidente electo disipó los interrogantes. El Gobierno y los analistas mexicanos ya saben que Trump hará de Trump en la Casa Blanca, lo que supone la mayor amenaza para la estabilidad en la reciente historia de México, que reacciona por primera vez a las bravuconadas de su vecino recordándole que ambos tienen mucho en juego.
«Es evidente que tenemos algunas diferencias con el próximo Gobierno de Estados Unidos, como el tema de un muro, que México, por supuesto, no pagará», manifestó el presidente Enrique Peña Nieto en su reunión anual con el cuerpo diplomático patrio.
Todo el mundo en el país conoce la jugada del neoyorquino: Trump dirá que México ha pagado el muro cuando se cierre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y quizá haya también recortes en las posibilidades de envío de remesas de inmigrantes. El Gobierno de Estados Unidos dirá que el muro lo pagó México tras la imposición del nuevo marco económico y, el mexicano, que ellos no han puesto un dólar.
Pero, pese a lo mediático, es el acuerdo comercial el que importa al país y Peña Nieto, por primera vez, ha contraatacado al poner sus primeros condicionantes en forma de reproche sobre la no iniciada mesa de negociación. Si Trump dice que México les exporta violadores y drogas, el mexicano le ha recordado que, «en primer lugar, EEUU debe asumir un compromiso de trabajar de forma corresponsable para detener el tráfico ilegal de armas a México, así como para frenar el dinero de procedencia ilícita que reciben las organizaciones criminales en nuestro país».
Además, de forma velada, México recuerda a Trump el trabajo que le hace en la frontera sur del país para evitar que la frontera norte se llene de inmigrantes que pretenden cruzar a EEUU. «Ambos países tenemos una responsabilidad compartida sobre el creciente flujo de indocumentados extranjeros que cruzan el territorio mexicano, en su afán de llegar a Estados Unidos. Esto genera presiones migratorias para nuestro vecino del Norte y retos para México, que buscará incrementar la inversión en infraestructura y tecnología para que nuestras fronteras sean más seguras, modernas y eficientes».
Pero Peña Nieto sabe que no hay ningún muro de 3.000 kilómetros de largo que pueda parar la llegada masiva de ilegales sin un trabajo conjunto a ambos lados de la frontera. Al menos, no lo hay sin un coste desproporcionado para sólo una de las partes.
Sobre las remesas, la segunda fuente de financiación del país, el presidente mexicano aseguró que «es muy importante mantener el libre flujo de remesas de nuestros connacionales en Estados Unidos, que sumaron ya más de 24.000 millones de dólares a noviembre del año pasado. De estos recursos depende el sustento de millones de familias mexicanas, principalmente de bajos recursos».
Por último, el presidente mencionó el caso de la fábrica de Ford, que no se implantaría en México como estaba previsto por presiones de Trump: «Rechazamos cualquier intento de influir en las decisiones de inversión de las empresas, con base en el miedo o en amenazas».
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