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HRW ve en populistas como Trump la mayor amenaza a la democracia

La organización alerta del auge de líderes autoritarios en Europa y Estados Unidos

El País, Silvia Ayuso , 12-01-2017

No es casualidad que HRW eligiera Washington, por primera vez en una década, como la ciudad desde donde presentar su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo. Cada año, lo hace desde un lugar que considera representativo de los problemas de los que alerta. En una semana, por las calles de la capital estadounidense desfilará, antes de instalarse por cuatro años el nuevo presidente, Donald Trump, al que la organización señala como uno de los principales peligros de la nueva ola de populismo que asola la región que, hasta ahora, era un bastión de los derechos humanos.

“Trump mina muchos de los estándares básicos de decencia que son esenciales para la democracia”, denunció el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, al presentar el informe. “Si prevalecen las voces de la intolerancia, el mundo corre peligro de entrar en una era oscura”, advirtió.

Y las señales de alarma son muchas, según Roth.

“Trump y varios políticos en Europa —Marine Le Pen en Francia, Geert Wilders en Holanda— intentan llegar al poder apelando al racismo, la xenofobia, la misoginia y el nativismo. Y pretenden que el público acepte violaciones de derechos humanos, argumentando que supuestamente son necesarias para asegurar empleos, evitar cambios culturales o prevenir ataques terroristas”, dijo Roth. Mientras el responsable de HRW hablaba en Washington, Le Pen, líder del Frente Nacional de Francia, entraba precisamente en la Torre Trump de Nueva York donde el presidente electo ultima sus preparativos antes de instalarse en la Casa Blanca.

El problema de la estrategia de estos políticos, señala el informe, es que “cuando los populistas tratan los derechos como un obstáculo a lo que ellos entienden como la voluntad de la mayoría, es solo cuestión de tiempo antes de que comiencen a enfrentar a quienes no están de acuerdo con su agenda”. En este ambiente, “la verdad se convierte frecuentemente en una víctima”.

Son “estas pretensiones de mayoritarismo sin límites y las embestidas a los frenos y contrapesos que limitan el poder gubernamental” las que, considera HRW, “son quizás el mayor peligro que hoy amenaza el futuro de la democracia en Occidente”.

A Donald Trump, la organización lo pone como la materialización de la política de la intolerancia y del riesgo de pasar por encima de los derechos humanos, como en el caso de los métodos de tortura. “Declaró que estaba dispuesto a ordenar que se aplicaran torturas ‘si ese es el deseo del pueblo estadounidense’. Aparentemente, él sería el privilegiado intérprete de ese deseo, al tiempo que desestimaría las leyes y los tratados que prohíben infligir tal brutalidad”, subraya.

Compara el autoritarismo de Trump con la manera en que Vladímir Putin dirige Rusia, Xi Jinping lo hace en China, así como otros autócratas con tendencias represivas, como Nicolás Maduro al frente de la revolución bolivariana en Venezuela.

La organización reclama que los líderes mundiales denuncien con más fuerza que la demostrada hasta ahora estos populismos y derivas poco democráticas. Pero esta es tarea también de una población que no debe bajar la guardia, sostiene.

“El mejor antídoto (al populismo) es que la gente exija una política basada en la verdad y la democracia”, afirmó Roth. En esta época, “todos tenemos la obligación de buscar la verdad frente aquellos que prefieren una era de posverdad. Todos tenemos el deber de defender los valores básicos de los derechos humanos”.

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