La activista Begoña Huarte, ya en casa, insiste en que seguirá actuando por los refugiados

Tanto ella como el otro detenido en Grecia, Mikel Zuloaga, aseguran que lo volverían a hacerDenuncian que les detengan por acoger refugiados mientras Europa “no cumple con los derechos humanos ni con el cupo”

Diario de Noticias, Leticia de las Heras/Efe/E.P. Miguel Toña (Efe), 08-01-2017

“El intento ha merecido la pena por todo el amor que hemos recibido por parte de los refugiados”
“Cuando hay una barbaridad en la historia nuestro deber como ciudadanos es desobedecer”

PAMPLONA. La activista navarra Begoña Huarte, detenida el pasado 27 de diciembre en el puerto griego de Igoumenitsa junto al vizcaíno Mikel Zuloaga por intentar llevar refugiados a Euskadi, llegó ayer a Bilbao donde aseguró que lo volvería a hacer. “Por todos ellos seguiremos”, declaró.


Huarte, que se encuentra ya en Pamplona, ofreció en el aeropuerto junto a Zuloaga una rueda de prensa en la que ambos aseguraron que, tras su acción, se sienten más personas. Allí estuvieron arropados por familiares y amigos, así como por un centenar de simpatizantes que exhibieron banderas de la plataforma Ongi Etorri Errefuxuatuak y pancartas en las que se podía leer: “La solidaridad no es delito. Yo también lo haría”.


Huarte reconoció: “El intento ha merecido la pena por todo el amor que hemos recibido por parte de los refugiados”, defendiendo junto a su compañero que todos los seres humanos tienen los mismos derechos. Así, incidieron en que no se puede permitir que una valla o una concertina establezca una discriminación entre los “privilegiados y los expulsados”. “Cuando hay una barbaridad en la historia nuestro deber como ciudadanos es desobedecer”, declaró Zuloaga.


En este sentido, defendieron que su acción es muy pequeña respecto a todo lo que se debería hacer y alertaron sobre los miles de muertos que se pueden dar “por la simple línea que es una frontera”. Con respecto a los delitos que se les achacan, se defendieron: “Si ellos no cumplen con los derechos humanos ni con el cupo que han firmado, tenemos el derecho legítimo a desobedecer”, para añadir que la “desobediencia civil es una herramienta que interpela al gobierno, a nosotros y crea sensibilidades”.


Por su parte, los miembros de la plataforma agradecieron los múltiples apoyos recibidos estos días y plantearon a quienes les reprochan que hay otra manera de hacer las cosas: “Solo nos cabe preguntarles por qué no las están haciendo ya. No cabe seguir esperando”.


Por último, llamaron a las personas que comparten los objetivos de Ongi Etorri Errefuxiatuak a que expresen su apoyo colocando en sus balcones la bandera amarilla que expresa la disposición de la ciudadanía a dar la bienvenida a las personas refugiadas.


Mamen huarte, la hermana de la activista, aludió a que esta llegó cansada aunque muy contenta con la repercusión que ha tenido su acción. “No han conseguido traerlos, que era su objetivo, pero su detención ha servido para darles visibilidad.


A cerca del viaje, reconocieron que los ocho refugiados que intentaban trasladar a Euskadi estaban camuflados en un habitáculo que habían construido en la caravana y donde tenían que permanecer únicamente diez minutos hasta lograr pasar la frontera por el mar Adriático en un ferry.

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