En busca del ‘yihadista fantasma’
Erdogan pretende prolongar durante tres meses el estado de emergencia, mientras las fuerzas de seguridad redoblan los esfuerzos para detener al autor de la masacre de Estambul
El Mundo, , 04-01-2017Se conoce su rostro, se consiguieron sus huellas dactilares, se reconstruyó el antes y el después de la masacre y el Estado Islámico dijo que es uno de los suyos. Pero anoche nadie sabía oficialmente quién es el individuo que mató a 39 personas en el club Reina de Estambul en Nochevieja. Quién se volatilizó tras siete minutos disparando con un fusil tipo kalashnikov, según los forenses, contra cabezas y pechos. Tarea de un experto, concluyeron. El Gobierno, que pretende prolongar tres meses más el estado de emergencia, sigue tras su estela fantasmagórica.
Los medios turcos se dedicaron ayer a arrojar datos y conjeturas, a veces incluso contradictorios y sin citar fuentes, sobre la identidad del asesino y su procedencia. La agencia semioficial Anadolu publicó un inquietante selfie tomado por el presunto terrorista en la céntrica plaza de Taksim de Estambul.
Casi a esa misma hora un joven kirguizo tenía que salir a desmentir, desde su país natal, que su nombre fuese el que la cadena pública TRT dio como el del culpable. La agencia privada IHA señaló que él, su pareja y dos niños aterrizaron en Estambul el 20 de noviembre procedentes de Kirguizistán. Por el contrario, el periódico Hürriyet aseguró que éste llegó a Turquía procedente de Siria.
La aparición de bulos e informaciones de origen oscuro son consecuencia del cerrojazo informativo ordenado y de la falta de transparencia del Ejecutivo de Binali Yildirim. Las autoridades sólo informaron de la detención de 14 personas en relación con la masacre. El Hürriyet dijo que se habían producido en los distritos de Zeytinburnu y Basaksehir, conocidas residencias de inmigrantes asiáticos. Entre los investigados había uzbekos y kirguizos.
También se detuvo a dos extranjeros en el aeropuerto de Atatürk. Según la agencia privada DHA, entre los detenidos en la ciudad anatólica de Konya se halla la mujer del asaltante. Sin identificarla, IHA la llegó a citar: «Supe del ataque por televisión. No sabía que mi marido fuese simpatizante del Estado Islámico».
Varios medios coincidieron en identificar al pistolero como un hombre de mediana edad centroasiático. Es el mismo origen que el de dos de los autores de la masacre en el aeropuerto de Atatürk del 28 de junio pasado. Lo situaron en Konya, donde se ha detectado actividad yihadista anteriormente, el 22 de noviembre. Supuestamente alegando su traslado por motivos laborales, él y su mujer alquilaron un apartamento cuyos tres primeros meses pagaron por adelantado. El 29 de diciembre, completa la agencia IHA el relato, el atacante volvió en autobus a Estambul.
El Hürriyet desgranó las horas sangrientas. Dos minutos antes de las campanadas de Fin de Año y mientras el Reina bullía de celebraciones, el homicida se subió a un taxi en el distrito estambulita de Zeytinburnu, residencia habitual de extranjeros procedentes del este.
Se bajó cerca del Reina, donde entró disparando primero con el único policía que guardaba la entrada. Luego cayeron los guardas, desarmados. Dentro continuó la matanza. Vació seis cargadores de su fusil, unas 180 balas. La Policía investiga cómo pudo conocer de antemano el local tan a fondo y si alguien pudo ayudarle. Cuando acabó el ataque se cambió de ropa, se confundió entre las víctimas, se fugó en un taxi que no quiso pagar y desapareció.
Que el yihadista pudiera huir ha generado críticas sobre la efectividad de las fuerzas de seguridad, que habían desplegado 35.000 agentes para proteger Estambul en Nochevieja. La oposición exige la dimisión del Gobierno, que ayer anunció su intención de extender tres meses más el estado de emergencia decretado tras el golpe de Estado fallido del 15J. El presidente Erdogan ha asegurado que así se puede combatir más efectivamente el terrorismo; sus críticos denuncian que se use la protestad de emitir decretos ley para someter a todos los opositores.
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