Los vecinos limpian el barrio Aramotz de Durango ante la «dejadez» municipal

El Consistorio asegura que la solución al asentamiento de una veintena de personas en una chabola de la zona «está cerca»

El Correo, MANUELA DÍAZ, 20-12-2016

Cansados de mirar por la ventana y ver año tras año la estampa de zarzales y matorrales descuidados, los vecinos de Aramotz, uno de los barrios más degradados de Durango, han cogido la desbrozadora y han limpiado una de las laderas que rodean el enclave. Ayer, los restos de la poda se apilaban junto a la acera a la espera de que el Ayuntamiento pase a recogerlos. «Esto no pasa en Ezkurdi, están jugando con nosotros», denunciaba una vecina.

Este no será el último auzolana que movilice al barrio de cara a lavar su imagen, aunque la parcela ocupada desde hace tres años por un asentamiento de gitanos rumanos quedará al margen de las actuaciones. «Nadie se atreve a entrar allí», reconocen. Mientras el Ayuntamiento trabaja en su realojo, los residentes aseguran que la comunidad que vive en una gran chabola «se ha renovado y hay hasta dos menores». Según el Ayuntamiento, sin embargo, tanto Policía Municipal como Asuntos Sociales han accedido al poblado y corroborado que «los menores solo pasan la tarde junto a sus familiares y regresan a un piso para dormir».

El Consistorio anunció ayer que la solución a este asunto «está cerca». El Ejecutivo durangués ha mantenido varias reuniones con Diputación, Gobierno vasco y Mancomunidad para dar una salida a este grupo que se ha establecido en Aramotz después de que fueran desalojados de la fábrica de Estancona, en el barrio de Tabira. Los residentes en el barrio, por contra, no son tan optimistas. «Esto no tiene pinta de que se marchen porque están metiendo muebles, puertas y tablas que han dejado junto a los contenedores unos vecinos», explicaron.

Estudio de rehabilitación

Además de los zarzales, maleza y un río sin canalizar que se desborda «una y otra vez» en días de lluvia, los vecinos denuncian también los «vertidos al arroyo». Asimismo, critican la «pasividad» y «dejadez» municipal ante la situación del barrio, «en el que no se ha invertido nada en los últimos años». Reclaman, entre otras cosas, el reasfaltado de la carretera de acceso para eliminar los baches y la poda de árboles, que restan visibilidad y luz «creando una mayor sensación de aislamiento». Por lo que respecta a la nueva rotonda pintada en el suelo, advierten que «no es sino otra muestra más de la atención que se le presta a esta zona».

El barrio está sumergido en un estudio de rehabilitación sostenible de viviendas y del entorno, que llevará a cabo el Ayuntamiento, el estudio de arquitectura MaaB y Tecnalia. El Consistorio de la villa espera tener el proyecto en sus manos a mediados de 2017. Sin embargo, los vecinos insisten en que hay «necesidades de mantenimiento urgentes» que tienen que ser atendidas «sin esperar más años hasta que el Plan de Renovación salga adelante».

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