EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

El matrimonio del Clot juzgado por resistirse a un desahucio denuncia brutalidad policial

La Generalitat no reclamará prisión para la pareja y finalmente solicitará solo una multa Los acusados niegan haber agredido a los mossos durante un desalojo en julio del 2011

El Periodico, HELENA LÓPEZ / BARCELONA, 15-12-2016

Eliseo Loyé y Verónica Loká han revivido este miércoles el miedo que sintieron la mañana del 25 de julio del 2011, cuando los Mossos d’Esquadra les sacaron por la fuerza de su casa en medio de un gran dispositivo policial. Lo han hecho, además, en el banquillo de los acusados, donde se han sentado a instancias de la fiscalía, que solicita que se les imponga una multa, y también de la Generalitat, que reclama prisión para el matrimonio y para otras tres personas, acusadas de atentado a la autoridad por intentar, sin éxito, evitar el desahucio.

Pese a las numerosas muestras de apoyo de vecinos, entidades y políticos de varios partidos, la Generalitat ha seguido adelante con el proceso y la pareja desahuciada ha sido sometida a un doble interrogatorio durante la vista, el de la fiscalía y el de la Generalitat. Eso sí, responder solo lo han hecho al primero, ya que ninguno de los acusados ha respondido al abogado de la Generalitat.

Joaquim Forn, portavoz de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona, ha asegurado este miércoles en una comisión municipal que el secretario general de Interior, Cèsar Puig, le ha confirmado que la Generalitat “no pedirá la pena de cinco años de prisión y con toda probabilidad irá en la misma línea que la fiscalía”. O sea, una sanción.

ASALTO CON LA ESCALERA

Además de relatar el pánico que sintieron, el matrimonio ha denunciado que fueron los Mossos d’Esquadra los que les agredieron cuando irrumpieron en su piso en un desalojo que han calificado de “brutal”. Las imágenes de la policía entrando con una escalera por el balcón de la vivienda -que se visualizarán durante el juicio ya hablan por sí solas de los momentos de tensión que se vivieron ese día. “Gracias al trabajo de las asociaciones en defensa de los derechos humanos y de la PAH los desahucios ya no se ejecutan así. Los hechos fueron en el 2011, cuando el ‘conseller’ de Interior era Felip Puig”, explicaba antes de ponerse la toga Andrés García Berrio, uno de los abogados de la defensa.

“Me pegaron un puñetazo en la cara, me pusieron contra la pared. Me tiraron al suelo y me pusieron las esposas. Me llevaron a la habitación de mi hija mayor y estuve allí 20 o 25 minutos. Mi hijo de 12 años estaba en el comedor”, ha relatado Loyé.

La pareja de origen guineano llevaba 26 años vivienda y pagando ese piso del Clot. Tenía un contrato de renta antigua, que el propietario quería subirles, algo a lo que se negaron. Fueron a juicio y ganaron, pero la propiedad presentó un recurso y la Audiencia de Barcelona le dio la razón y posteriormente se ordenó el desahucio.

DECISIÓN DE LA PROPIEDAD

Una propiedad que tiene un peso muy relevante en esta historia, según la declaración del policía que estaba al mando del dispositivo, quien ha asegurado en dos ocasiones que su intención fue abortar la operación y proponer “un nuevo lanzamiento con fecha abierta más adelante, para evitar las concentraciones”, pero el propietario se negó e insistió en que se ejecutara.

Según el escrito de acusación de la Generalitat, Loyé intentó impedir desde su balcón que los Mossos colocasen una escalera en la fachada y le dio “fuertes golpes” a la escalera para moverla e intentar hacerla caer, además de tirar al suelo a uno de los agentes ya en la vivienda. También según esta versión, las mujer hizo algo similar en el otro de los balcones donde los policías también habían colocado una escalera para irrumpir en el piso, dándole “fuertes golpes a la escalera para desestabilizarla y hacerla caer”, algo que no sucedió “porque lo impidieron otros agentes”.

Loyé ha reconocido que tocó la escalera “instintivamente” en un momento de pánico y miedo al ver llegar a los Mossos, pero ha subrayado que en ningún caso tuvo la inención de tirarla.

Loká, su esposa, ha explicado que hizo algo similar con los agentes que subían por la fechada del balcón donde ella estaba (el asalto a la vivienda se hizo por todas las entradas). "Me puse a llorar. Toqué la escalera diciendo que ya no podía más. Tenía miedo de que me pudieran hacer daño. Cuando les vi, imaginé que nos quitarían la casa, no que lo destrozarían todo”, ha añadido la mujer.

El juicio continuará este jueves.

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