sociedad

La ONG Zaporeak decidirá “en los próximos días” si continúa su labor en Chíos

A los sabotajes contra su cocina se suman los problemas burocráticos, los rifirrafes con la Policía y las dificultades del invierno

Diario de noticias de Gipuzkoa, Iraitz Astarloa, 02-12-2016

donostia – La ONG guipuzcoana Zaporeak, que trabaja desde marzo alimentando a los refugiados que desembarcan cada día en la isla griega de Chíos, decidirá “en los próximos días” si continúa la labor humanitaria que viene desarrollando en los últimos meses o regresa a Gipuzkoa. La disyuntiva no es sencilla, como tampoco lo es el día a día en la isla. Desde verano, las hostilidades con los vecinos han sido una constante, hasta tal punto que la ONG se vio obligada a cambiar la ubicación de sus cocinas tras sufrir varios sabotajes. La nueva localización ha logrado, en cierta medida, calmar los ánimos de los habitantes de la isla, pero los problemas no han dejado de crecer. La burocracia y los continuos rifirrafes con las autoridades de la isla han llevado a Zaporeak a plantearse si continuar en la isla, en qué condiciones y hasta cuándo, preguntas que están siendo debatidas en estos momentos y que serán respondidas “en breve”.

“La situación no es nada fácil”, reconoce Daniel Rivas, voluntario de la ONG. Su vida transcurre a medio camino entre la península y Chíos, adonde viaja a menudo. Su último vuelo a Grecia aterrizó el pasado 31 de octubre y permanecerá en la isla hasta comienzos de enero. “A la situación de los refugiados se suma el invierno. No sé cómo estaréis en Donostia, pero aquí tenemos siete grados con un 70% de humedad. Hace muchísimo frío y es como si estuviésemos en el camping de Igeldo. Se hace duro”, relata este joven.

Sin embargo, las inclemencias meteorológicas no hacen descender la actividad en la isla. “Hoy – por ayer – hemos preparado 1.100 raciones de comida. Ha bajado un poco con respecto a las 1.500 que dábamos en verano, pero sigue habiendo mucho trabajo”, explica. “El mes pasado, por ejemplo, hubo 500 desembarcos. Es una barbaridad. Además, hay que tener en cuenta que cada persona que desembarca en Chíos se queda entre seis y siete meses. Esto es una especie de Ceuta y Melilla pero a lo bestia”, añade.

Toda esa vorágine de desayunos, comidas y cenas se ve dificultada por la labor de las autoridades, que parecen empeñadas en poner trabas a la labor que desempeña la ONG. “La Policía pasa absolutamente de todo. Cuando pasó lo de los sabotajes no nos ayudaron con nada”, denuncia este voluntario. “Por un lado, parece que quieren que estemos aquí, pero por otro nos ponen todas las trabas del mundo. Hace unos días, por ejemplo, nos confiscaron uno de los coches. También nos ponen muchos problemas con el tema de la sanidad. Por ejemplo, quieren que todos los voluntarios tengan el carné de manipulador de alimentos, pero eso es imposible. Y como eso otras mil cosas. Quieren que cumplamos todos los requisitos legales cuando saben que por el tipo de organización que somos y la actividad que llevamos a cabo nos es materialmente imposible”, lamenta.

Pero no todo son malas noticias para Zaporeak. En medio de todas estas tensiones, el Gobierno Vasco ha anunciado que la ONG donostiarra será una de las galardonadas con el premio René Cassin 2016, reconociendo así la labor que lleva a cabo la organización. Es sin duda, un soplo de aire fresco para esta ONG que no está pasando por su mejor momento. “No trabajas pensando en eso, pero claro que estamos contentos. Es maravilloso. Un reconocimiento así te da fuerzas para continuar”, reconoce Rivas.

Sin embargo, en Chíos, no hay demasiado tiempo para celebraciones. Hay que sacar adelante tres comidas diarias y mientras se decide cómo seguir adelante con la actividad y quedan más de 1.100 refugiados a los que alimentar.

en corto

1.100

Es la media de raciones diarias que la ONG prepara para los refugiados de Chíos. Se trata de tres comidas diarias que ayudan a paliar la grave situación que viven los refugiados que se encuentran en la isla griega.

Diez meses. Es el tiempo que los voluntarios de Zaporeak llevan trabajando en Chíos. Aterrizaron en Grecia por primera vez el 3 de marzo y, desde entonces, su presencia ha ido en aumento. De la docena de voluntarios que llegaron entonces han pasado a estar unos 30.

Cambio de ubicación. Desde su primer asentamiento, Zaporeak ha tenido que cambiar la ubicación de sus cocinas. Los continuos conflictos con los vecinos, que acabaron en importantes sabotajes, obligaron a la ONG a desplazarse a una zona no poblada.

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