La derecha francesa encarga a Fillon frenar a Le Pen
El Mundo, , 28-11-2016François Fillon ya es oficialmente el candidato de la derecha francesa a la presidencia de la República. Su rotunda victoria frente a Alain Juppé, con casi el 67% de votos en la segunda vuelta de las primarias, le convierte en aspirante fuerte y rebosante de legitimidad.
Sobre él, un hombre al que hasta hace pocos meses apodaban Don Nadie, recae desde este momento y hasta las elecciones de mayo la responsabilidad de cerrar el paso al Frente Nacional. Con la izquierda desprestigiada y dividida, se considera casi inevitable que Fillon dispute la jefatura del Estado a Marine Le Pen, la candidata de la ultraderecha, aupada por un Frente que se ha convertido en el mayor partido de Francia.
Las primarias de Los Republicanos han permitido a François Fillon acabar definitivamente con el apodo de Don Nadie. Su amplia e inesperada victoria en la primera vuelta, en la que reunió el 44% de los votos, se convirtió en una mayoría abrumadora en la segunda. Los electores fieles a Nicolas Sarkozy se volcaron a su favor, como había recomendado una semana atrás el ex presidente tras admitir su derrota y su retirada de la vida política.
El candidato de Los Republicanos afronta la campaña en las mejores condiciones. Caídos el pasado domingo Nicolas Sarkozy y su populismo de derecha extrema, ampliamente superado en la nueva votación el mensaje reformista de Alain Juppé, Fillon, representante de una derecha que no se avergüenza de serlo, encabeza ahora una doble revolución: un tratamiento de choque de estilo thatcherista para la economía y un retorno a valores tradicionalistas como familia, nación y catolicismo.
Las primarias de Los Republicanos han constituido un éxito indiscutible. La participación en la segunda vuelta superó la registrada el día 20.
Con casi 4,5 millones de votantes, según recuentos parciales, las primarias del gran partido conservador han logrado involucrar al 10% del censo electoral francés. Como cada elector ha pagado dos euros para introducir la papeleta en la urna, las arcas republicanas están repletas.
Se estima que, descontados los gastos de organización, quedarán unos 11 millones de euros a disposición del ganador, François Fillon. Es lo que viene a costar una campaña presidencial.
Entre quienes acudieron a las más de 2.000 oficinas de voto no hubo solamente simpatizantes de la derecha. De acuerdo con los sondeos, esos votantes naturales supusieron dos tercios del total. El resto correspondió a votantes de izquierda (casi el 20%), supuestamente inclinados a respaldar a Alain Juppé como mal menor, y votantes de ultraderecha (en torno al 10%) que quisieron asegurar la prevista victoria de Fillon.
La ultraderecha, muy activa en las redes sociales, ha machacado durante los últimos días a Juppé, caricaturizándole como musulmán. Por si eso no bastara, varias organizaciones antirracistas y musulmanas, preocupadas por la profunda antipatía de Fillon hacia el islam, expresaron a última hora su apoyo a Juppé. Ese respaldo no fue de ninguna ayuda para el aspirante derrotado.
Hasta ahora, la maquinaria propagandística del Frente Nacional ha respetado a Fillon. El objetivo a abatir era el centrista Juppé. En adelante, sin embargo, no habrá tregua.
La ultraderecha dispone de munición: Fillon fue primer ministro del ex presidente Nicolas Sarkozy durante un quinquenio (2007-2012) de mal recuerdo; propone aligerar el cuerpo de funcionarios en 500.000 personas; plantea prolongar la jornada laboral al menos hasta 39 horas semanales, en lugar de las actuales 35, sin aumentar los salarios… Ante el candidato de la derecha, Marine Le Pen, con un programa antieuropeo, proteccionista, antimusulmán y antiliberal, se presentará como la campeona de los derechos sociales.
Si, como parece probable, la izquierda no tiene representante entre los dos candidatos que el 7 de mayo de 2017 se disputarán la presidencia, a los funcionarios, los sindicatos y a los votantes progresistas les costará elegir entre lo que, para ellos, será una opción muy mala y otra aún peor.
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