INFORME EUROPEO
EL AUGE DE LOS DELITOS DE ODIO
Cada 20 días muere en España una persona sin hogar por una agresión. Son crímenes por aporofobia que sólo nuestro país contabiliza
El Mundo, , 17-11-2016La autopsia reveló que Steven Frank (51 años) murió ahogado con su propio vómito. Pero el cadáver de este vagabundo, encontrado hace unos días en el aeropuerto de Málaga, revelaba más cosas. Que antes o después de su muerte –la investigación sigue en marcha–, fue humillado. Que se mofaron de él y le dejaron expuesto para que otros también se burlaran. Que, además de lo que le haya sucedido, para RAISFundación está claro que fue víctima de aporofobia, el delito de odio hacia las personas pobres. Frank apareció con los genitales dentro de una lata de atún, con dos lonchas de jamón en sus glúteos, los calzoncillos bajados y las manos y pies atados con bridas a un banco. «Un trato indigno para cualquiera», expresa esta Fundación, que vela por las personas sin hogar.
La OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación de Europa) publicó ayer un informe sobre los delitos de odio, con datos de 41 países relativos a 2015. De todos ellos, España –que ocupa el puesto ocho en cuanto a cantidad de este tipo de delitos (con 1.328 registrados)– es el único lugar que contabiliza los producidos por aporofobia.
«Hay tanto desconocimiento de este fenómeno que es difícil saber cuántas agresiones hay. El hecho de que la aporofobia no esté incluida en el Código penal –hay una proposición no de ley para introducirla– y de que ni los organismos internacionales que observan los delitos de odio reconozcan como tales los cometidos hacia los pobres, indica lo mucho que queda por hacer», afirma a EL MUNDO Maribel Ramos, coordinadora del Observatorio de Delitos de Odio contra Personas Sin Hogar.
En la actualidad, más de 30.000 personas en España están sin casa. La madrugada del pasado 8 de octubre, una mujer que dormía en la calle fue apedreada en Zaragoza por dos personas que luego volvieron para intentar quemarla viva. No es algo aislado. De hecho, «el elemento del fuego es muy característico de la aporofobia. Quemar las pocas pertenencias que tienen estas personas o, incluso, quemarlas a ellas, porque las ven como basura», reconoce Ramos.
Este odio hacia los pobres parte de «los mitos y prejuicios que tenemos, de la intolerancia, de que les atribuimos rasgos tan negativos que cuando vemos a alguien durmiendo en un banco por la noche cambiamos de acera por miedo. Carecemos de empatía. Los datos muestran que dos de cada tres personas no actúa cuando ve un delito por aporofobia», continúa esta experta, que considera que, de todos los delitos de odio, aquellos cometidos hacia las personas pobres son los más invisibles y las víctimas las más desprotegidas. «La solución debe comenzar por condenar el hecho de que en pleno siglo XXI en España haya personas sin hogar. Dejar de mostrarnos indiferentes ante esta realidad», afirma.
Aunque las agresiones físicas son las identificables, «hay otras actitudes que dañan a la persona de forma más grave. Que te hagan pis encima, por ejemplo, algo que sufren a menudo quienes duermen en la calle, que te insulten, que te llamen puta y guarra sistemáticamente o te griten escoria, vete de aquí o te matamos, que te tiren un bote de pintura y te marquen durante semanas, etc.», cuenta Maribel. Los datos de RAISFundación revelan que cada 20 días muere una persona sin hogar en España por una agresión.
Según el nuevo informe de la OSCE, Reino Unido es el país donde se registran más delitos de odio (62.518 en 2015), seguido por EEUU (6.885), Países Bajos (5.288), Suecia (4.859), Alemania (3.046), Francia (1.790), Finlandia (1.704) y España (1.328). Los cometidos por racismo y xenofobia son los más comunes. Este organismo destaca como uno de los retos en la lucha contra estos delitos una mayor visibilización del problema.
EL DISCURSO DEL ODIO
Realidades como el Brexit en Reino Unido o la victoria de Trump en Estados Unidos han avivado el odio contra el extranjero. En este último país, desde el miércoles pasado se han contabilizado más incidentes por amenazas, intimidación y asaltos contra las minorías que en las semanas previas. En el último año, el número de crímenes de odio en EEUU ha aumentado un 6%, según un informe publicado por el FBI. Un 59,2% de estas agresiones ha sido por motivos raciales.
Un fenómeno que preocupa a las organizaciones que velan por los derechos humanos es el del discurso del odio o hate speech, definido por el Consejo de Europa como «toda forma de expresión que difunda, incite, promueva o justifique el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras formas de odio basadas en la intolerancia».
«En las redes sociales este discurso del odio es un caldo de cultivo para pasar a acciones mayores y reflejan un sentir de la sociedad», admite Ramos, que también alerta de los delitos cometidos por «ideología». Según el Ministerio del Interior, de los 1.328 incidentes por odio registrados por la Policía en 2015, 308 fueron por este motivo, el segundo más numeroso tras los de racismo y xenofobia (505).
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