Theresa May rechaza la ayuda de Farage para acceder a Trump

La negativa de Downing Street a usar al euroescéptico como «embajador» divide a los conservadores británicos

La Voz de Galicia, RITA ÁLVAREZ TUDELA LONDRES / E. LA VOZ , 15-11-2016

«No hay necesidad de una tercera persona», proclamó ayer a los cuatro vientos la primera ministra, Theresa May, cortando tajantemente la posibilidad de que el líder interino del euroescéptico UKIP, Nigel Farage, ejerza de ayudante y principal conexión entre Londres y el recién elegido presidente estadounidense, Donald Trump. Como si de un eco se tratase, el portavoz de la conservadora británica alegó que «hay canales bien establecidos, sin necesidad de terceras personas» para conseguir una buena comunicación con el presidente electo y disfrutar de la misma relación que tuvieron en su día sus predecesores, Ronald Reagan y Margaret Thatcher.El rechazo de May a explotar los contactos de Farage, el primer político extranjero que se reunió con el futuro titular de la Casa Blanca, provocó fuertes divisiones dentro de su partido. El diario conservador The Times especula con que algunos en el círculo de la primera ministra ven «demasiado precipitado su rechazo, a pesar de que se hace evidente que tiene vínculos con el señor Trump». Una de las principales voces críticas es la Edi Truell, un inversor de capital privado que ha dado en el pasado más de 270.000 libras en donaciones a la campaña conservadora. «Si usted tiene alguien que tiene una relación, entonces por amor de Dios, úselo», le dejó claro a la líder conservadora, haciendo una comparación con que esa práctica era seguida en el mundo de los negocios.
Truell, quien se alejó del ex primer ministro conservador David Cameron cuando optó por defender la permanencia en la UE durante la campaña del referendo, recalcó ayer que siempre se puede decir que Farage representa al 52 % de la población, es decir, el porcentaje que votó a favor del brexit. Otro partidario de usar la influencia de Farage es Lord Marland, un antiguo representante tory para el comercio británico. «Cualquier cosa que podamos hacer a cualquier nivel para reconstruir esa relación será para el beneficio de Reino Unido y, si el señor Farage pasa a ser una de las personas que anima esa relación, entonces que así sea», dijo sin ningún tipo de preocupaciones en una entrevista en la emisora de radio BBC 5.No obstante, May parece optar por tirar de su personal diplomático en Washington para tener un buen contacto con el nuevo presidente. Una decisión que está salpicada por la publicación durante el fin de semana de varios telegramas secretos del embajador británico en Estados Unidos, Kim Darroch. En ellos, definía al republicano como «un recién llegado desconocido» y «abierto a las influencias externas si se le trata de la forma adecuada», apostando por aprovecharse de su inexperiencia y personalidad.Esos mensajes, unidos a otros del pasado, como los de Fiona Hill, jefa de personal de Downing Street, quien tuiteó que «Donald Trump es un idiota», y su adjunto, Nick Timothy, escribiendo que preferiría no tener «ningún contacto con Trump», dan pie ahora para que Farage critique al equipo de May de ser «un poco grosero con Trump» y presentarse como el salvador de la relación.

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