«Trump es el primer candidato con el apoyo del KGB y del FBI»
Ganador del Booker 2015.Galardonado con el mayor premio literario en lengua inglesa y simpatizante de ‘Blacks Lives Matter’, advierte de que Trump es la respuesta a la pérdida de privilegios económicos, sociales y culturales de la clase blanca pobre en Estados Unidos
El Mundo, , 08-11-2016Marlon James no va a votar en estas elecciones. El ganador del Premio Booker en 2015 –el mayor galardón literario en lengua inglesa– por su novela Breve Historia de Siete Asesinatos nació en Jamaica en 1970 y, aunque reside en EEUU, aún no tiene la nacionalidad de ese país. Eso no le ha impedido presentar desde muchos sitios –por ejemplo, las páginas del New York Times– su visión de la política estadounidense.
James es homosexual–algo que tradicionalmente no ha sido bien visto por los afroamericanos– y simpatizante del movimiento Blacks Lives Matter (Las vidas negras importan), que a menudo es visto como una organización de rechazo a la violencia policial, pero que en realidad es una especie de izquierda alternativa a todos los niveles en Estados Unidos.
Pregunta.– ¿Qué le parece Donald Trump?
Respuesta.– Una pésima respuesta a una grandísima pregunta: ¿qué puede hacer la gente que no puede seguir el ritmo del resto de la sociedad? Esa gente son los blancos pobres. Pero no es un problema económico. No es que los bancos pobres sean más pobres ahora que antes. Lo que les pasa es que están perdiendo sus privilegios económicos, sociales y culturales.
P.– Usted, que es de izquierdas, no considera a Trump el peor candidato posible.
R.– No, ese lugar lo reservo para Ted Cruz [un senador cristiano evangélico de Texas que fue el que más batalla presentó a Trump], porque él era –y todavía lo sigue siendo– el mayor representante del gran capital, de las grandes empresas de Estados Unidos.
P.– Ideológicamente, usted tampoco parece estar a gusto con Hillary Clinton
R.– Desde luego que no. Clinton es igual que Obama, una representante del ala empresarial del Partido Demócrata. Tiene una conciencia social mayor que la de Trump, eso está claro. Pero su prioridad no es la gente. Los demócratas de esa línea, como Bill Clinton, Barack Obama, y ahora Hillary, sólo ponen en práctica políticas que perjudican a los de abajo, y que no rompen las divisiones de clase y de raza de país. Hemos visto un ejemplo de ello, cuando el aparato demócrata líquidó la candidatura de Bernie Sanders [un senior de izquierdas que disputó las primarias a Hillary].
Con esas políticas, los líderes demócratas sólo hacen que la gente se entregue en manos de un Partido Republicano que cada día se mueve más a la derecha y está más controlado por demagogos como Trump. De hecho, Trump, aunque pierda, ya puede decir que ha ganado, y eso debería preocuparnos.
P.– ¿Ha ganado sólo por conseguir un enorme apoyo popular?
R.– Sí. El 45% de los votantes estadounidenses están de acuerdo con lo que dice. Y lo que Trump dice es extremo. Es más, algunos de ellos están incluso dispuestos a rebelarse si Trump pierde. Trump es el primer candidato en la Historia de Estados Unidos que tiene el apoyo del KKK [la organización racista blanca y protestante Ku Klux Klan], la KGB [el antiguo servicio de espionaje y represión de la Unión Soviética], y el FBI. Es una mezcla que da bastante miedo. Pero a la gente no le importa. Y eso da más miedo todavía.
P.–Usted ha participado en el movimiento Black Lives Matter, de reivindicación de los derechos de los afroamericanos, pero que también es una ruptura con los libres tradicionales de esa comunidad. En estas elecciones, las minorías pueden decidir quién va a ser el presidente.
R.–Las minorías ya eligieron al presidente en 2012, porque son cada vez menos minorías. Su influencia crece a medida que su población crece, y a medida que las nuevas generaciones renuncian a jugar el papel subordinado que les habían asignado. Pero las viejas generaciones son muy diferentes. Si los republicanos no fueran tan tremendamente racistas, serían el partido de los negros, porque la mayor parte de los negros son muy conservadores en cuestiones sociales, muy homófobos, muy machistas. Y, posiblemente, con los hispanos podría ocurrir algo similar. Pero han apostado todo o nada por los blancos, y es ahí donde demócratas como Hillary o como Obama han encontrado una oportunidad que no se merecían.
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