La rebelión de los ‘deplorables’
Los seguidores del empresario le aclaman en Virginia, uno de los estados más disputados hoy
El Mundo, , 08-11-2016Donald Trump llegó al recinto ferial de Leesburg, en el condado de Loudoun, uno de los más ricos del estado de Virginia, pasada la medianoche. Allí le esperaba pacientemente una legión de «deplorables» convencidos de que con sus votos será elegido hoy presidente de los Estados Unidos.
Si las mujeres pro Hillary Clinton adoptaron el insulto de Trump a la candidata demócrata –«¡Qué mujer más desagradable!», dijo el candidato republicano de su adversaria en el tercer debate electoral– para reinvidicarse, los seguidores del multimillonario se llaman a sí mismos con orgullo «deplorables».
Durante la campaña electoral, Clinton insultó a los votantes de Trump cuando dijo que la mitad de seguidores de Trump entrarían en lo que ella llamaría «la cesta de deplorables: racistas, sexistas, homófobos e islamófobos» y la otra mitad son gente «defraudada» con el sistema que tan sólo busca un cambio. Muchos se sintieron ofendidos, pero ahora están convencidos de que millones de «deplorables» como ellos darán hoy la victoria a Trump.
Muchos de los seguidores de Leesburg llevaban camisetas con lemas como «La vida de los deplorables importa», una respuesta al movimiento Black lives matter («Las vidas negras importan»), que se originó contra la violencia policial hacia las personas negras.
«USA, USA», «Trump, Trump» y «Construye el muro» eran las consignas más coreadas de la noche por los seguidores de Trump, entusiasmados con la presencia del candidato en Virginia, uno de los estados que se verán más disputados la noche electoral.
Entre los «deplorables» había un pastor protestante llamado John que aseguraba que «el Señor le había dicho que votara a Trump», un veterano llamado Rob que aseguraba que los moteros «patriotas» apoyaban a Trump y un pequeño empresario pro armas que tenía miedo de que Clinton le fuera a quitar su arsenal si ganaba.
A todos ellos les une su odio por Clinton, a la que consideran deshonesta, mentirosa, corrupta, tramposa y poco de fiar. «Enciérrenla, enciérrenla», decían los seguidores de Trump cada vez que algún orador nombra a la candidata demócrata.
También estaban convencidos de que Trump será un gran presidente y de que su éxito como empresario se trasladará a la economía.
«A primera hora iré a votar», aseguraba Matt, que llevaba una camiseta con el lema «Hillary a la cárcel». «Creo que va a ser un gran presidente porque va a poner otra vez al país en el camino que necesita estar. Clinton en sus 30 años en la vida pública no ha logrado mucho y el FBI la está investigando por poner la seguridad nacional en peligro. Trump será muy bueno para la economía y traerá empleos».
Rob, que llevaba una camiseta que pone «Moteros por Trump», se mostraba cansado de los políticos que son «unos corruptos» y «mienten». Y creía que lo que necesita el país es alguien como Trump, que viene de fuera del sistema y «hará EEUU grande de nuevo».
«Un día, no lo puedo creer. Estamos a un día del cambio por el que ustedes han estado esperando toda su vida», dijo el magnate inmobiliario, convencido de que hoy hará historia y se convertirá en presidente de Estados Unidos.
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