Las excavadoras derriban las primeras chabolas de la Jungla
El segundo día de evacuación fue ligeramente más tenso y más lento que el primero, en el que reinó una calma inusitada
La Voz de Galicia, , 26-10-2016Este martes se reanudaron las labores de desmantelamiento del la Jungla de Calais. El segundo día de evacuación fue ligeramente más tenso y más lento que el primero, en el que reinó una calma inusitada. Antes de las ocho de la mañana, unos trescientos migrantes ya esperaban ante la valla del hangar de registro, rodeado de gendarmes. La ansiedad fue en aumento a medida que llegaba la hora de apertura, obligando a las fuerzas del orden a retener la multitud mientras los voluntarios presentes trataban de calmar los ánimos. «Por favor, amigos míos, todo el mundo va a entrar, vamos a haceros pasar de diez en diez», repitió en inglés un miembro de la asociación Salam.
Quince minutos más tarde, las puertas se abrieron para dejar pasar a primero a las mujeres y después a los menores. Tras volver a cerrarse momentáneamente debido a la presión de los migrantes, la operación se reanudó sin problemas para dejar salir un primer autobús a las nueve, una hora más tarde que ayer. A las once y media de la mañana, 596 refugiados ya habían sido evacuados en catorce autocares. Eran 400 menos de los que salieron de la Jungla el lunes antes del mediodía. El objetivo de ayer pasaba por hacer salir del campamento a 45 autobuses llenos de migrantes.
Pese al aparente retraso, el portavoz del ministerio del Interior, Pierre-Henry Brandet, declaró para la AFP que «el plan de salidas es perfectamente respetado». Al final de la mañana, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, anunció que 1056 personas fueron «puestos bajo cobijo». Entre ellos, «cerca de 800» adultos enviados hacia Centros de Acogida y Orientación (CAO) y 200 menores que se quedarán en el Centro de Acogida Provisional (CAP) de la Jungla hasta que sus casos sean estudiados por Reino Unido. Paralelamente, las labores de limpieza del descampado han comenzado, por el momento, sin excavadoras.
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