ALARMA FINANCIERA
Un grupo de embajadores pide una solución a los problemas de Casa Àsia
La falta de financiación pública afecta al prestigio internacional de la institución
La Vanguardia, , 21-10-2016La situación financiera que vive Casa Àsia, con sede en Barcelona, ha hecho saltar las alarmas entre los países de esa región. Por ello, el embajador de Kazajistán en Madrid ha escrito una carta en nombre de los 18 países que integran el Grupo Asia-Pacífico (Aspac), en la que piden a las instituciones públicas implicadas que solucionen los problemas financieros.
La misiva, a la que ha tenido acceso La Vanguardia, está firmada por el embajador kazajo en nombre de Afganistán, Australia, Bangladesh, China, República Popular Democrática de Corea, República de Corea, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Japón, Kazajstan, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Tailandia, Uzbekistán y Vietnam, y está dirigida al ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo; al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a las alcaldesas de Madrid, Manuela Carmena, y Barcelona, Ada Colau.
Casa Àsia fue desahuciada en julio del local donde está ubicada en el pabellón de Sant Manel del hospital de Sant Pau por impago del alquiler de más de dos años, con una deuda de 370.000 euros.
La asociación muestra en esta carta su preocupación por la “delicada” situación financiera debido, dicen, “a los sucesivos recortes en las aportaciones económicas anuales que, con motivo de la crisis, han venido siendo aplicados por las entidades que forman este consorcio”.
Casa Àsia se fundó en el 2001 a través de un consorcio formado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Generalitat de Catalunya y los ayuntamientos de Barcelona y Madrid. Financieramente, el ministerio debe pagar el 60% de los gastos y el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, cada uno un 20%.
El Ministerio de Exteriores admite que ha habido recortes, pero subraya que ha hecho sus aportaciones, por valor de más de un millón de euros este año. Sin embargo, la Generalitat, que había prometido aportar 340.000 euros, sólo pagó 90.000 porque, al tener prorrogados los presupuestos, no podía hacer ninguna aportación.
Fuentes del Ministerio de Exteriores garantizaron la voluntad del Gobierno para que la Casa Àsia continúe en Barcelona, en contra de algunas informaciones publicadas este verano que hablaban de trasladarla a Madrid donde cuenta también con una sede, y aseguraron que se está trabajando en soluciones, aunque a corto y medio plazo, seguirán los problemas. El Gobierno español considera que para que haya una solución todos deben cumplir sus compromisos para lograr lo que los embajadores subrayan en su carta: “Somos unánimes al manifestar y defender que Casa Àsia realiza una magnífica labor, consistente y continuada” para fomentar las relaciones y “acercar las sociedades civiles de España y las de nuestros respectivos países, incluso en estos momentos de crisis económica”, por lo que ruegan a todas las partes “el máximo esfuerzo para dotarla de la estabilidad y de los recursos necesarios que le permitan seguir siendo, como hasta ahora, una entidad tan útil y tan eficaz como lo es, tanto para España como para nuestros países”.
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