Así es la “guerrera” española que defendió a su marido del ataque racista en el metro de Londres

La Vanguardia, David Juárez, 20-10-2016

Las redes sociales se han hecho eco durante los últimos días de la hazaña llevada a cabo por una mujer ante un ataque racista ocurrido en el metro de Londres. La ofensiva la realiza, como se observa en el vídeo, un hombre blanco corpulento de cabeza rapada y que, antes de que el vagón cierre sus puertas, se acerca a una pareja y lanza un puñetazo a la cara del hombre.

La pareja está formada por Kilian Muñoz y Jubair Ahmed. Ella es española, concretamente de Dos Hermanas, Sevilla y él de origen bangladesí. La agresión, según las autoridades londinenses ocurrió en la estación de Upton Park el lunes por la tarde, cuando la pareja se dirigía desde Whitechapel hasta su hogar, situado en el barrio de Barking.

El agresor, antes de atacar a Jubair, estaba comportándose presuntamente de forma violenta y racista, alzando la voz e insultando a otro hombre negro que también viajaba en el metro. Según la policía, este individuo es “sospechoso de asalto con lesiones y uso de amenazas, palabras abusivas y un comportamiento que puede alterar el orden con el fin de acosar o causar alarma y angustia”.

Tras el Brexit, en el Reino Unido han aumentado los ataques y las discriminaciones a los extranjeros por parte de los ingleses nativos. Ha habido numerosas agresiones en lugares públicos (sobre todo en diferentes transportes), razón por la que proliferan este tipo de grabaciones. Esto explicaría que hubiera alguien grabando la escena, porque además minutos antes del puñetazo el agresor ya mostraba un comportamiento brusco y segregacionista.

El vídeo estuvo dando vueltas a través de Whatsapp hasta que cayó en manos de Miqdaad Versi. Consultor y asistente general del Muslim Council, Versi en cuanto observó la grabación, la compartió en su muro de Twitter. El vídeo se hizo viral no sólo por la descarada agresión racista sino porque la mujer de la víctima, Kilian, salió detrás del atacante gritando “cabrón, nazi, racista”. Quería atraparlo y entregarlo a la policía. Cuando lo alcanzó y, en presencia de las fuerzas de seguridad, Kilian le preguntó al hombre: “¿Por qué toca a mi marido?, ¿por qué? Es usted un grosero por tocar a mi marido”.

Kilian Muñoz es Kilian Ahmed desde que el año pasado, una vez instalada en Londres, se enamoró de Jubair y ambos se casaron. Ella es de Dos Hermanas, ciudad y municipio que pertenece a la provincia de Sevilla. Estudió Turismo en Brasil, lugar en el que residió durante un tiempo y en el que conoció una de sus pasiones: la capoeira. Más tarde vivió en México donde trabajó como guía turística en la Riviera Maya hasta que en el año 2015 se trasladó a Londres.

Su perfil de Facebook muestra a una mujer feliz, amante de los animales, el surf y con amigos de todas partes del mundo. En algunas imágenes se la ve acompañada de su padre, a quien le agradece la educación que le ha dado: “Gracias por guiarme y por enseñarme a darle valor a las pequeñas cosas de la vida. Gracias por enseñarme a pedir perdón y a ser perdonada. Gracias por hacer de mí una guerrera”.

Su marido llegó a Londres desde Bangladesh en el año 2011. Desafortunadamente esta es la segunda agresión racista que recibe Jubair Ahmed en Reino Unido. Asimismo, ha contado su versión de los hechos: “Nos subimos al metro y él ya estaba gritando e insultando. No lo miré porque me di cuenta que era peligroso. Luego se acercó y me gritó a mí también. En la parada siguiente parecía que se iba a bajar del vagón pero, de repente, me golpeó en la cara y se marchó corriendo. Mi mujer lo persiguió pidiendo ayuda a la gente. Yo estaba en shock, no me lo esperaba”.

El perfil de Facebook conjunto de la pareja está hasta arriba de solicitudes y comentarios. Ella ha cambiado incluso de cuenta, pues de un día para otro ha pasado del anonimato al reconocimiento mundial. Jubair ha declarado a La Vanguardia que están “muy agobiados”, que necesitan “algo de tiempo” y que se tomarán “unos días para contestar a los medios de comunicación”. Una fama involuntaria.

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