«Mi 'casa' no está en ningún sitio»
A sus 25 años ha visitado cincuenta países y antes de irse a vivir a Suecia, residió más de cuatro años en Shanghái. «Desde que nací estoy viajando»
El Correo, , 16-10-2016Desde muy pequeña empezó a descubrir mundo con sus padres y con apenas 12 años empezó a ahondar en nuevas culturas por sí misma. Su primera experiencia en solitario fue en Irlanda, conviviendo con una familia local. «Siempre me interesó integrarme y profundizar en otras sociedades», confiesa Iris Meana Prada. Fue un verano que siguió a muchos otros. Siempre en un destino distinto. Estaba claro que esta vitoriana tenía un futuro internacional por delante. Así que a los 17 años se fue de casa «para no volver». Arrancó su formación en Les Roches Marbella, una universidad internacional líder en formación hotelera y turística. Tres años entre la Costa del Sol y un país extranjero, que ella misma elegía para realizar un convenio de prácticas. Recién cumplidos los 18 marchó a Polinesia para trabajar en un resort. Y vivió siete meses en una isla perdida y paradisiaca, llamada Bora Bora. A su edad tiene ya mucho recorrido. «Desde que nací estoy viajando y cada sitio es diferente».
Su comienzo en el sector hotelero fue «tranquilo», en uno de los destinos turísticos más demandados: Bora Bora. «No es para todos los públicos si vas a vivir ahí, porque en dos o tres horas la recorres en bicicleta». Su horario laboral era de seis de la mañana a dos del mediodía. Y por la tarde aprovechaba para sacarse todos los cursos existentes de buceo. Para la segunda experiencia ella misma se lo complicó un poco. Se mudó seis meses a una ciudad china de provincias, «donde si te encontrabas a un extranjero, te abrazabas a él», rememora con una sonrisa. Ella era de las pocas extranjeras y la mayoría de los chinos la miraban «con ojos de plato». Trabajaba en una cadena hotelera alemana y el shock fue terrible, pero lo disfrutó. «Con 16 años ya me fui sola a Pekín. Me encantan las culturas distintas y estar en un sitio donde no te entiende nadie». El idioma no fue la mayor barrera, pero ella misma admite que allí «nada es igual».
El cuarto año de esta titulación en Les Roches lo cursó por completo en la ciudad de Shanghái. Se especializó en negocio internacional y se trasladó para vivir una aventura de doce meses en la ciudad más cosmopolita de China. El destino de Meana Prada ya estaba claro, porque con 13 años estudió chino y tenía unas nociones básicas. «Me llama la atención la energía de este país que lleva años en plena ebullición. Se te contagian las ganas de crear y hacer cosas nuevas». La inspiración guía a este país movido por los negocios, pero esta vasca viene a romper uno de los mitos otorgados a su población local. «No son tan trabajadores. Sí meten muchas horas, o trabaja uno y miran tres. Son poco productivos». Aunque de ellos destaca su honestidad y amabilidad.
Con 19 años se encontraba sola en esta gran ciudad. «La gente fue muy hospitalaria conmigo. Ven a una chica joven sola y sienten pena. Así que me llevaban con ellos al mercado o a su casa». A los padres de Meaba Prada les han tachado muchas veces de «irresponsables» al dejarla irse sola al otro lado del planeta. «Si algo me han inculcado es ser responsable. Y pese a que en China hay poca criminalidad, siempre he sabido moverme».
Se enamoró de China y decidió quedarse. «Quería estar aquí porque está lleno de oportunidades. Vas a un bar y está lleno de extranjeros en busca de nuevos proyectos. Es un país vivo». Mientras cursaba el cuarto año de la especialidad, entró a formar parte del equipo de la empresa China A La Carta. «Es una agencia en la que organizamos viajes y eventos de lujo en el país. Somos intermediarios. Las agencias más exclusivas del mundo nos contratan y nos hacemos cargo de toda la logística». No solo se trata de una experiencia de lujo, sino también de vivir realmente la cultura china.
Contaminación y caos
China tiene una imagen caótica y claro que hay paquetes baratos, pero «de muy mala calidad». En la empresa de esta vasca se paga a los guías, que si no suelen ir a comisión, evitando así las tiendas o locales más turísticos. También te ofrecen experiencias exclusivas como almorzar en la Gran Muralla o la Ciudad Prohibida. Y siempre evitando las colas. Esta alavesa lleva cuatro años y medio encargada del departamento de Ventas, ocupándose sobre todo de clientes de Europa y Latinoamérica.
Hace ya dos años, ella y su pareja – de origen sueco – decidieron mudarse a Suecia huyendo de la contaminación. «Se nota muchísimo. Un resfriado te puede durar mes y medio. Y al final me pasaba todo el día con la mascarilla». El cambio fue drástico. Llegaron a la ciudad de Malmoe, la tercera más grande de Suecia, que conecta con Dinamarca. «Son urbes totalmente opuestas. Del ritmo frenético de Shanghái a la tranquilidad de aquí». En China los contactos más importantes se hacen en eventos – «es la regla número uno en temas laborales» – , lo cual exige volverte loco. Mientras que en Suecia se está mucho más parado. Es una invitación a la estabilidad por los muchos beneficios sociales que brinda el país. «Cuando llegué aquí salí a correr y respiré aire puro. No me lo podía creer. En China tenías que mirar la aplicación que te informaba a diario de los grados de contaminación».
A pesar de tener Malmoe como residencia principal, Meana Prada habla a diario con chinos. Sigue como directora de ventas de China a la Carta, lo que le obliga a viajar con asiduidad a este país asiático y a otros destinos por el mundo. «No estoy más de dos meses sin salir de casa. Tengo 25 años y he estado en 50 países». De todas las ciudades que ha conocido, reconoce que Vitoria tiene mucha calidad de vida. «Aunque no considero mi ‘casa’ ningún sitio. Me seguiré moviendo por las posibilidades que surjan».
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