Un nido de nazis en pleno Berlín hasta los años 70
El Mundo, , 11-10-2016El Ministerio alemán de Justicia fue un nido de nazis hasta los años 70, pese al proceso de desnazificación impulsado por los aliados tras la II Guerra Mundial para depurar la sociedad alemana de la ideología del nacionalsocialismo.
Según el Expediente Rosenburg, estudio encargado en 2012 por el Ministerio de Justicia para esclarecer su pasado y presentado ayer por el titular de ese departamento, Heiko Mass, el 77% de los funcionarios que ocupaban hasta bien entrados los años 50 puestos de responsabilidad en ese ministerio había pertenecido al Partido Nacionalsocialista de Adolf Hitler, un porcentaje que solamente fue menguando a medida que se iban produciendo jubilaciones.
«No esperábamos encontrarnos con un número tan elevado de nazis», sostiene el jurista Chritoph Safferling, coautor, junto al historiador Manfred Görtemajer, de un informe que además de echar por tierra la desnazificación, explicaría la lentitud con la que se procesó a los responsables y colaboracionistas del régimen hitleriano.
Y es que «cuando se discutía ardientemente sobre perseguir los crímenes de los nazis, los «viejos camaradas» se ocupaban de que gente venida de fuera revisara lo que habían hecho», afirmó Safferling.
«POLÍTICA CRIMINAL»
Los investigadores analizaron las biografías de hasta 170 personas que habían ocupado distintos puestos de responsabilidad en el ministerio entre los años 1949 y 1973 y nacido antes del año 1929.
Unos 90 habían sido miembros del partido de Hitler, uno de cada tres perteneció a los grupos de asalto nazi y un 16% trabajó para la Justicia implantada por el Tercer Reich del Führer. Es decir, el 53% de los cuadros directivos de Justicia había participado en la «implementación de las políticas criminales de Hitler».
«Hubo una gran continuidad a nivel de personal entre el ministerio de Justicia nazi y el de la República Federal y esa continuidad tuvo consecuencias fatales. Lastró el renacer democrático, lo obstaculizó, lo retrasó», declaró Mass, que ha calificado esa práctica de selección personal como «la segunda culpa».
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