May fija el control de la inmigración como prioridad en las negociaciones del 'brexit'

El Periodico, , 05-10-2016

El Gobierno británico no hará concesiones en el control de la entrada de extranjeros en el Reino Unido a la hora de negociar el brexit con Bruselas. No vamos a dejar la Unión Europea para seguir sin poder controlar la inmigración y no nos marchamos para retornar a la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia, ha declarado este miércoles la primera ministra, Theresa May, en el discurso de clausura de la conferencia del Partido Conservador en Birmingham. May ha advertido que esas negociaciones serán duras y requerirán ceder y tomar.

La intervención de la líder ‘tory’ estuvo precedida de una polémica sobre unas declaraciones de la ministra del Interior, Amber Rudd, el día anterior. Rudd planteó forzar a las empresas a publicar el número de trabajadores extranjeros que emplean. De esa forma, indicó, se evitaría que los extranjeros ocuparan puestos de trabajo que puedan ejercer los británicos. “Nos tenemos que asegurar de que la gente que viene cubre huecos en el mercado laboral, en lugar de quitar trabajos que pueden hacer los británicos”, dijo.

La idea de hacer más difícil la contratación de extranjeros fue tachada de xenófoba y condenada por la oposición y la patronal. Muchos negocios se sentirían mal si tener una fuerza laboral global se viera como una especie de distintivo vergonzoso, afirmó Adam Marshall, de las Cámaras de Comercio británicas. Rudd también propuso la reducción de visados para estudiantes extranjeros. Horas más tarde la ministra dio marcha atrás.  No es algo que vayamos a hacer de manera definitiva, afirmó

El titular de Sanidad, Jeremy Hunt, defendió la reducción del número de extranjeros que trabajan en la sanidad pública. El ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, uno de los negociadores del brexit, se negó a garantizar los futuros derechos de los casi tres millones de ciudadanos europeos que residen en el Reino Unido. Es una de nuestras principales bazas en las futuras negociaciones, señaló. Es como si nos hubiéramos despertado con un Gobierno del UKIP, declaró la líder del SNP (nacionalistas escoceses), Nicola Sturgeon.

La ambición de May es sin duda captar a los votantes de un UKIP en plena crisis, pero también a los laboristas descontentos. Por eso presentó su visión de los conservadores como un un nuevo centro de la política británica, preocupado por los problemas de la clase trabajadora.

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