Crece la tensión en Francia por el campamento de Calais

El paso de políticos para denunciar la situación de la ‘Jungla’ es un acto obligado de campaña

Diario de noticias de Gipuzkoa, ANTONIO TORRES DEL CERRO, 22-09-2016

CALAIS – La tensión política y social en Francia acerca del campamento de inmigrantes situado en Calais aumentó en las últimas horas por la construcción de un muro y por el aprovechamiento electoral de esta dramática situación. Aunque el problema lleva tiempo enquistado, la inestabilidad se ha recrudecido en el campamento popularmente conocido como La Jungla, y cuyos cerca de 10.000 habitantes siguen en un insoportable limbo legal, denunciaron cooperantes en el terreno y habitantes del emplazamiento.

Según estas mismas fuentes, ha contribuido a enturbiar el ambiente tanto la construcción del nuevo muro en los alrededores del recinto, como el uso político que el Gobierno socialista y la oposición conservadora hacen de este emplazamiento cuando restan apenas ocho meses para las elecciones presidenciales francesas.

Oficialmente, la construcción de un muro al sur del espacio que ocupan hoy miles de demandantes de asilo y emigrantes de Sudán, Afganistán, Eritrea o Somalia tiene como objetivo proteger a los camioneros que circulan con destino al Reino Unido de los frecuentes abordajes. Los emigrantes montan obstáculos en la carretera para forzar a los camiones a parar y, en ese momento, aprovechan para meterse en los bajos de los vehículos, cuyo destino final es el Reino Unido, país a menos de dos horas de la norteña Calais.

Sin embargo, según han denunciado fuentes del campamento, en la práctica la valla es un gasto caro e innecesario y aisla aún más a los miles de emigrantes que ya viven apiñados. Además advierten no evitará nuevos abordajes y se les envía un mensaje negativo con consecuencias imprevisibles. “Los políticos son los culpables. Hay un doble rasero. Cuando muere un niño de 13 años afgano cruzando al Reino Unido no pasa nada, pero si es uno europeo se pone el continente patas arriba. En mi país acogemos con los brazos abiertos a los extranjeros”, lamentó Whise, un afgano con permiso de residencia en la UE, pero sin uno para trabajar legalmente.

El joven, que huyó en el 2011 de la peligrosa e inestable Afganistán, reprochó a los políticos que estén solo interesados en los votos y en el dinero que el poder les reporta.

Precisamente visitó ayer la portuaria Calais el expresidente francés Nicolas Sarkozy, uno de los favoritos para ser el candidato conservador a las presidenciales de abril-mayo de 2017.

En plena campaña en las primarias de su partido, Sarkozy aprovechó el tirón mediático del campamento de Calais para posicionarse como el adalid de la seguridad y el orden: “Evitaré que Francia se convierta en un coladero para los inmigrantes ”, dijo en uno de los actos en los que participó. Además, el actual presidente, el socialista François Hollande, también irá a Calais, pero el próximo lunes, en lo que muchos ven también como una maniobra electoralista. Junto al plan para su desmantelamiento, confirmado ayer mismo por el Ejecutivo como una forma de preservar el orden y respetar los derechos humanos, el levantamiento de un muro de un kilómetro de longitud y cuatro metros altura ha echado más leña al explosivo ambiente de La Jungla.

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