TEATRO CENTRO CONDE DUQUE

CAUTIVERIO Y RACISMO

El Mundo, JAVIER VILLÁN MADRID, 18-09-2016

‘TRATOS’

Dramaturgia y dirección: Ernesto Caballero/ Escenografía: Ruiz de Alegría/ Reparto: Chema Adeva, Carmen Gutiérrez, Ione Irazábal, Astrid Jones, Primo José Meñán, Elton Prince/ Escenario: Centro Conde Duque.

Calificación

Tratos tiene, de entrada, dificultades insalvables que sólo el oficio adquirido –desde el teatro independiente hasta la dirección del CDN– de Caballero puede resolver. La primera, enlazar el cautiverio de Argel de Cervantes con unos refugiados amenazados de expulsión. Técnicamente, el montaje pudiera parecer una lectura dramatizada por culpa de una escenografía esquemática. Cierto que la pequeña sala abovedada, deficiente de acústica, no permite dispendios.

El texto posee el don de la ambigüedad como elemento teatral de primer orden. La ambigüedad marca la psicología de unos personajes que no son lo que parecen, ni siquiera la doctora (Ione Irazabal). Está también el azar en forma de desbarajuste burocrático. Azar fue que a la pareja enamorada la detuvieran al realizar un trámite simple; azar también que se salvaran de la repatriación forzosa.

Un fin de semana en Punta Umbría de la sibilina directora (Carmen Gutiérrez), que ha canibalizado y superado en eficacia represora a su antecesor (Chema Adeva), opera en beneficio de Silvia (Astrid Jones) y Aurelio (Elton Prince). Lo que Cervantes llamó la Ocasión y la Necesidad.

Las dificultades de esta pareja, culta y universitaria, aunque agravadas por su condición de negros sin papeles, son las de los universitarios españoles sin posibles: faenas inferiores a su rango.

Menos Saavedra, una especie de Sancho Panza negrata que entra y sale de Alcalá Meco como por su casa, ambiguos son todos los personajes incluida la guapa, estricta y moralísima universitaria guineana. Desde que le pide un gintonic al director se integra en las juergas del CIE «porque no tenía más remedio». Sería excesivo acusar a tan adorable personaje de mercadeo de su belleza con el funcionariado. Más lo parece. Correcta interpretación, sobre todo de las mujeres, como es propio de Caballero.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)