Una española llega a Lesbos en una patera procedente de Turquía

De 23 años y embarazada, entró en la UE como una refugiada a pesar de ser ciudadana europea

El Mundo, REBECA YANKE MADRID, 11-09-2016

Cinco años a su espalda buscándose la vida en Turquía, 23 de edad, cinco meses de embarazo encima y un documento de identidad con nacionalidad española que la convirtió en noticia. Mercedes, de origen panameño y cuya familia vive en Zaragoza, fue rescatada ayer por los socorristas de la ONG Proactiva Open Arms en una embarcación en la que viajaban 51 personas rumbo a la isla griega de Lesbos. Entre los refugiados que buscan llegar a Europa, también había una ciudadana comunitaria.

Según narra Gerard Canals, coordinador de la misión Proactiva en Lesbos y uno de los socorristas que ayer intervino la embarcación procedente de Turquía, Mercedes «pasó la noche en el campo de refugiados de Moria, junto a otras mujeres embarazadas, como ella».

«El consulado español ya ha confirmado su identidad», apunta Canals, quien pudo hablar con Mercedes horas después de haberla ayudado a llegar a tierra a través de otra organización, Acnur, que puso a disposición de ambos un teléfono móvil. «Mañana [por hoy] vamos a ir a verla, a ver cómo podemos seguir ayudándola», avanza.

Cuenta Canals que fue un rescate como los habituales, que Frontex Portugal avistó la embarcación, a la que escoltó hasta el puerto, y Proactiva acudió rauda. Otra organización, Lighthouse, cuyos miembros se percataron de que entre los refugiados había una mujer española, la llevó hasta sus compatriotas.

«Fueron unos minutos, nos tomamos un café con ella, charlamos, nos enseñó su documento nacional de identidad, nos contó que estaba embarazada de cinco meses, que tenía 23 años y llevaba cinco en Turquía, físicamente se la veía bien, aunque muy nerviosa, pero esto es normal si acabas de llegar en una barcaza», relata el coordinador de Proactiva en Lesbos a EL MUNDO.

Mercedes también les explicó que era originaria de Panamá y que su familia reside en Zaragoza. «Nos contó que no había conseguido contactar con ellos, que se había ido de casa y llevaba cinco años en Turquía. Dijo que allí no tenía posibilidad de trabajar, que la maltrataban por ser mujer y que lo único que encontraba era a cambio de tener sexo con ella», continúa explicando Gerard Canals.

Otra de las rarezas es que, según cuenta Gerard Casals, Mercedes llegó a afirmar durante su breve conversación con él y el resto de miembros de Proactiva en Lesbos, que «no había pagado para subirse al barco» que le llevó hasta la isla de Lesbos. «Le dejaron entrar en el bote sin pagar, lo cual es rarísimo, es la primera vez que me lo dicen», apunta el socorrista.

Una serie de datos que, a ojos de la organización de origen español, sonaba rocambolesca. Primero porque, según explica Casals, «nunca antes» se han encontrado con una ciudadana comunitaria en las barcazas que llegan deTurquía. «En alguna ocasión han llegado ciudadanos dominicanos pero nunca comunitarios. Yo, como español, lo primero que hubiera hecho de haber estado en su situación es ir a la embajada española, pero supongo que ella no valoró esa opción…», argumenta en conversación telefónica con este periódico.

Porque ese DNI que Mercedes enseñó ayer a los miembros de las ONG que le ayudaron al llegar a Lesbos la convierte en merecedora, de pleno derecho, de pisar suelo europeo por vías mucho más seguras que una barcaza por el mar Mediterráneo.

«Ha seguido el mismo camino que el resto de refugiados», apunta Casals. Esto es, una primera parada de asistencia en Lesbos, para después ser conducidos a las autoridades en el centro de internamiento de Moria, donde se les identifica y se estudia su petición de asilo y desde donde pueden ser devueltos a Turquía si no cumplen los requisitos exigidos. Hoy Mercedes ha abierto los ojos en el campo de Moria.

Cuando aún no había vuelto a hablar con ella gracias a Acnur, Casals contaba a la agencia Europa Press, confiado, que «en cuanto la identifiquen tendrían que dejarla en libertad». Sin embargo, es en el mismo Moria donde Mercedes durmió anoche.

«Allí se separa a las familias, y a los adultos de los niños. Todas las mujeres embarazadas están juntas y separadas del resto de refugiados, y en ese grupo es en el que ha pasado la noche Mercedes», prosigue Casals. Él mismo reconoce la rareza de la historia, «es un caso muy raro», detalla, «no podemos ni imaginar qué puede haberle pasado…».

Hoy Mercedes continuará con su periplo, a la espera de que la comprobación de su identidad por parte del consulado le permita avanzar sin necesidad de arriesgar su vida.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)