Merkel defiende la política de puertas abiertas

Asume que la acogida de refugiados influyó en la derrota, pero insiste en que fue «correcta»

El Mundo, CARMEN VALERO BERLÍN, 06-09-2016

La canciller Angela Merkel asumió ayer su responsabilidad por el revés sufrido por su partido en las elecciones celebradas el domingo en el Estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, en las que la formación populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD) dio el campanazo con el sorpasso a la Unión Cristiano Demócrata.

«Naturalmente esto ha tenido que ver con la política de refugiados, por lo que yo soy la responsable», declaró Merkel en un receso de la cumbre del G-20 celebrada en la ciudad china de Hangzhou.

Y aún así, no renegó de las decisiones tomadas, que calificó de «correctas», aunque vino a reconocer que algunas de las medidas de contención puestas a la política migratoria como respuesta social siguen cosidas con hilvanes y no con pespuntes. Para la canciller –vapuleada desde todos los rincones del espectro político por una derrota política que intentan convertir en personal por el hecho de que es en el irrelevante Land (estado federado) de Meklemburgo-Antepomerania (con un censo electoral de 1,3 millones de personas) donde ella creció y está su circunscripción electoral– el avance de AfD es culpa de todos.

«Todos, no sólo la CDU, debemos trabajar para recobrar la confianza del electorado, incidir en la integración y reforzar lazos sociales», subrayó la canciller, recordando implícitamente que el avance de AfD, que ha pasado de la nada al 20,8%, exige un mea culpa menos personalizado.

Los datos no sólo le dan la razón sino que la CDU, aún habiendo sido desbancada como segunda fuerza política, ha perdido menos suelo que el ganador Partido Socialdemócrata (SPD), un 4% frente al 5%. El partido La Izquierda (Die Linke) se ha dejado un 5,2%, Los Verdes no han logrado mantenerse en el Parlamento, al cosechar únicamente el 4,8% del escrutinio, un 0,2% por debajo del 5% mínimo requerido, e igualmente fuera se quedan los liberales del FPD y el neonazi Partido Nacional de Alemania (NPD), que pasó del 6% al 3%, si bien algunos de sus avispados grupúsculos hicieron campaña por AfD. Y, dada la falta de estructura y personal de este partido, es posible incluso que obtengan cargo.

La lectura del trasvase de votos se está haciendo sin embargo en clave electoral, con la mirada ya puesta en los comicios que se celebrarán el próximo día 18 en la ciudad-estado de Berlín, un bastión socialdemócrata para cuya defensa ya ha desplegado toda su artillería el SPD. Sin tapujos, el jefe del SPD y ministro de Economía en la gran coalición de Merkel, volvió ayer a la palestra para decir que es Yin sin Yang.

«La frase de nosotros los lograremos está muy bien, sólo que la señora Merkel no dice cómo ni sabe cómo», afirmó Gabriel en referencia al Wir schaffen das pronunciado por Merkel hasta la saciedad, un mantra a favor de la acogida de los refugiados que la AfD ha convertido en el leño donde agarrarse en el naufragio político sufrido tras su nacimiento como movimiento euroescéptico y de rechazo al rescate de Grecia en la crisis del euro. Desde la cúpula de la CDU, las críticas del líder del SPD a las políticas del gobierno del que forma parte son inconcebibles y ha sido el comedido secretario general de la CDU, Peter Tauber, el encargado de decírselo: «Todas las políticas de Gobierno, incluida la de refugiados, se adoptan como no podía ser de otra manera en una coalición, por acuerdo entre los socios». Más aún, la decisión de abrir las fronteras a los refugiados hace ahora un año, fue consensuada con todos los partidos. Salvo la AfD que aún no está en el Bundestag, lo que les libera de ataduras y lealtades.

Visto desde las perspectiva de AfD, su no pertenencia al sistema asegura a la democracia alemana la figura de la oposición. «La victoria de nuestro partido constituye un éxito para la democracia y para el país. Esto es algo que nuestros críticos deberían al menos reconocer», declaró la copresidenta de AfD, Frauke Petry.

La cuestión es que AfD sólo hace oposición en materia de migración aunque aseguren tener un programa en cartera amplio y detallado, y lo hace augurando que los migrantes traerán consigo plagas y problemas de proporciones bíblicas, incluso cuando como en Mecklemburgo-Antepomerania el número de demandantes de asilo y de extranjeros en general no llega al 1% de la población. Dicho de otro modo, unas 25.000 personas en una superficie de 23.170 kilómetros cuadrados con una densidad de 72,7 habitantes por kilómetros cuadrados.

«La gente no ha votado por los problemas del día a día, sino por miedo a lo que pueda pasar en el futuro», apuntó el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, a quien algunos medios alemanes, y dada la debilidad de Gabriel, ya apuntan como posible rival socialdemócrata de Merkel en las elecciones generales de año próximo.

Para Schulz, la clave para frenar al populismo de AfD pasa por comunicar mejor con el votante. La CDU niega que Merkel haya desatendido, como denuncia AfD, los intereses de los alemanes a favor de los refugiados: «Hemos subido las pensiones, se invierte en educación , investigación y tecnología, en empleo», declaró Tauber.

DE LIBERALES ANTIRRESCATE A POPULISTAS AL ESTILO LE PEN
Alternativa para Alemania (AfD) nació en 2013 como reacción a los rescates en la Eurozona y de la mano de académicos, economistas y líderes del mundo empresarial, un perfil que se resquebrajó por el egocentrismo de fundadores y la falta de conexión con el gran público. Herido de muerte, el partido fue ‘adquirido’ a precio de saldo y pulido por sus nuevos dueños al amparo de la crisis de los refugiados, aprovechando el vacío que existía en Alemania, hasta entonces la excepción en Europa, de formaciones populistas. Tras la victoria el domingo en Mecklemburgo-Antepomerania ya suma nueve de los 16 parlamentos regionales. Se miran en el espejo del Frente Nacional de aunque opinan que el programa económico de Le Pen es demasiado «socialista». Las encuestas le auguran un 10% de votos en las elecciones generales del año próximo aunque su líder, Frauke Petry, asegura que hay nicho para el 20%. Su clientela, de momento, está fundamentalmente en el este del país, la extinta RDA. / C. V.

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