El petróleo golpea a los esclavos de Arabia Saudí

India prepara repatriar a miles de ciudadanos que han perdido sus empleos con la crisis económica de los sultanatos del Golfo

Diario Sur, ZIGOR ALDAMA , 08-08-2016

shanghái. Los países más desarrollados del Golfo Pérsico son desiertos lleno de grúas. Gigantescos rascacielos, extravagantes urbanizaciones de lujo y megalómanos proyectos de infraestructuras públicas firmados por los arquitectos más prestigiosos del mundo se van abriendo camino entre la arena de un lugar que no parece apto para el ser humano. En el ejército de trabajadores que levanta este imperio del petróleo casi todos son hombres de tez morena y rasgos característicos del subcontinente indio: nepaleses, paquistaníes, bangladeshíes y, sobre todo, indios.

Junto a los filipinos, son la mano de obra barata que construye en condiciones de semiesclavitud un mundo que nunca les pertenecerá: desde el impresionante Museo Guggenheim de Abu Dabi, hasta los estadios de sangre de Catar, en cuyas obras han muerto más de 1.200 emigrantes de la región. Afortunadamente, la mayoría sale con vida de su odisea por Oriente Medio y regresa al cabo de unos años con unos ahorros en el bolsillo. Pero en demasiadas ocasiones su viaje provoca otros graves problemas sociales: desde romper familias a expandir el sida.

Ahora, sin embargo, decenas de miles de emigrantes indios ni siquiera tienen qué comer. La caída del precio del petróleo ha puesto en peligro la hasta ahora boyante economía de los sultanatos del golfo y ha supuesto un duro mazazo para los obreros que erigían su espejismo de modernidad. Hasta el punto de que India está preparando la repatriación masiva de más de diez mil de sus ciudadanos que han perdido su empleo en Arabia Saudí – un país en el que los ingresos del Gobierno cayeron un 42% en 2015 – , y que no tienen recursos para regresar al país.

Según diferentes diarios indios, unos 3.200 están pendientes de cobrar su salario en Riad, la capital del reino, y reciben raciones de comida. Otros 2.450 trabajadores de la constructora Saudi Oger están alojados en cinco campamentos temporales de Jeddah, la Meca, y Taif, pero desde el pasado día 25 no reciben alimentos y su situación es desesperada. Del resto apenas hay información y se teme lo peor. Así que, para evitar que el drama se convierta en tragedia, el viceministro de Asuntos Exteriores de Delhi, VK Singh, viajó al país árabe el miércoles y prometió que ningún obrero indio pasará hambre. De momento, las legaciones diplomáticas del país hindú han comenzado a realizar un censo de trabajadores para fletar aviones que los devuelvan a casa.

«El Gobierno se ha tomado este asunto de forma muy seria. Si a nuestros ciudadanos se les proporciona trabajo, no hay problema. Pero si no encuentran empleo y quieren regresar a su país, puedo asegurar que se les traerá sanos y salvos», afirmó en el Parlamento la ministra de Asuntos Exteriores, Sushma Swaraj, que estima en tres millones los trabajadores indios en Arabia Saudí. El problema es que para regresar a India los obreros requieren un certificado en el que la empresa asegura no objetar su partida. Y muchas compañías han desaparecido, incluso con los pasaportes que habían requisado a sus trabajadores para asegurarse su control. «En estos casos, ¿dónde van a conseguir el certificado?», criticó Swaraj.

Empeora la situación

No es la primera vez que India prepara una operación de repatriación de esta magnitud. El año pasado rescató a 7.000 personas en Yemen, donde una coalición liderada por los saudíes está combatiendo a los rebeldes hutíes. Y el mismo número de personas fue evacuado por las Fuerzas Aéreas de India en Irak cuando comenzó la ofensiva del Estado Islámico. El récord, no obstante, se logró en la década de 1990, tras la invasión iraquí de Kuwait, cuando 488 vuelos de Indian Airlines transportaron a 170.000 personas de la ciudad jordana de Amán a Mumbai. La diferencia ahora estriba en que nunca se había realizado esta operación en un país en paz y sin haber sufrido una catástrofe natural.

Puede que los indios sean repatriados. Pero, ¿y el resto? Según Pakistán, 8.520 de sus nacionales tampoco han recibido los salarios de los últimos meses y quieren dejar el país, «pero sólo después de haber cobrado lo que se les debe», puntualizó la embajada del país musulmán. «Estamos del lado de estos hombres que trabajan hasta la extenuación lejos de su patria para mantener a sus familias. Son nuestro orgullo y nuestra fuerza, y debemos ayudarles como sea posible», apostilló el primer ministro Nawaz Sharif.

Desafortunadamente, parece que la situación va a empeorar. «Gran parte de los ingresos de Arabia Saudí proceden de la venta de petróleo – es el mayor exportador del mundo – , cuyo precio ha caído a la mitad en poco más de un año. Eso supone que los presupuestos para infraestructuras no se están cumpliendo y que cada vez más gente sufrirá las consecuencias», apuntó el coordinador de la ONG filipina Migrante, Gilbert Saludo. «Muchos no tienen nada que comer y tienen que rebuscar en la basura para no morir de hambre», sentenció.

Mientras tanto, conscientes de la penosa imagen que están dando al mundo, las autoridades saudíes comienzan a tomar cartas en el asunto. El ministro de Trabajo, Mufarrej al – Haqbani, ha ordenado que se renueven los permisos de residencia a los trabajadores afectados y ha exigido a las empresas involucradas en los impagos que cumplan sus obligaciones o se preparen para importantes sanciones económicas. Es posible que también decida levantar las restricciones a los emigrantes que abandonen el país, pero ellos advierten que no se marcharán habiendo trabajado gratis como esclavos. De lo contrario, podría provocarse un estallido de violencia.

indios esperan poder ser repatriados, al igual que 8.520 pakistaníes.

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