De manteros y comerciantes
Diario de Noticias, , 04-08-2016quizá esta carta no será del agrado de algunos hosteleros y comerciantes, pero el comunicado que presentaron determinadas asociaciones en rueda de prensa el pasado 15 de julio y la reciente detención de manteros en Barcelona, merecen algunos comentarios.
Por un lado, nos preguntamos si es legítimo que un sector como la hostelería que – especialmente en Sanfermines – obtiene una parte de sus beneficios por medio de contratos en negro, salga a criticar a los manteros porque “no pagan sus impuestos”. Nos parece, como mínimo, arriesgado. Si hacemos la cuenta de las cantidades no pagadas por algunos empresarios de hostelería en concepto de cotizaciones no abonadas a la Seguridad Social en estos Sanfermines, sumaría, sin duda, una cantidad muy superior a la no recaudada a los manteros.
Por otro lado, resulta curioso que se califique de buenistas a quienes consideramos que ni se puede ni se debe aplicar todo el peso de la ley sobre personas sin recursos. La proporcionalidad y el considerar la extrema necesidad de algunas de esas personas como factores a la hora de aplicar o no sanciones no es buenismo; es justicia. Y, afortunadamente, la Policía local en Pamplona ha aplicado con bastante profesionalidad estos criterios en los dos últimos Sanfermines.
En el comunicado se habla, cómo no, de “las mafias que los explotan” – y sobre las que no aportan ningún dato – . Más que un argumento, parece una especie de tranquilizante para conciencias: “No penséis que estamos pidiendo mano dura contra gente que no tiene dónde caerse muerta; somos gente con corazón, que se preocupa por su bienestar y quiere acabar con las mafias que los manipulan”. Si el comunicado estuviera solicitando más medios para las brigadas de investigación, podríamos creer que tienen una preocupación sincera. Pero no. Están pidiendo, sencillamente, que los echemos de la calle. Que les multemos. Que les retiremos la mercancía. Que les dejemos sin el último recurso semilegal de ganarse la vida al que tienen acceso estas personas. Y las mafias – inexistentes, salvo que queramos incluir a un mayorista de juguetes en ese concepto – son la excusa para ello.
Parece, además, poco creíble que se diga que la manta le hace la competencia a las tiendas que venden el producto oficial. ¿Son los Sanfermines un momento de ventas altas para las tiendas de gafas de sol, de camisetas de fútbol o de zapatillas? Parece que no. Como mucho harán la competencia a algunas de esas tiendas que abren repentinamente con licencias exprés y que son mencionadas de pasada en el comunicado. Más excusas.
Otra excusa – recurrente en este tipo de denuncias – es la del copyright. No nos parece un crimen especialmente relevante que se falsifique la marca de Adidas o de Calvin Klein. Pero, sobre todo, nos parece que es una acusación de muy poco fundamento decir que esas falsificaciones le quitan venta a esas marcas o al comercio local. ¿Alguien – con la mano en el corazón – piensa de verdad que esas personas que compran un bolso falsificado por 15 euros se iban a gastar 200 euros en el bolso original en algún establecimiento legal?
Y, por último, es especialmente llamativo el ruidoso olvido de El Corte Inglés, las grandes zonas comerciales del extrarradio o el futuro Ikea – que hará llover empleos sobre nuestras cabezas, cual maná finlandés – . No hacen falta muchos estudios para darse cuenta de que las ventas que no está teniendo el comercio local se deben, fundamentalmente, a dos factores:
a) a que la gente no tiene un duro y consume menos en general.
b) a que mucha gente prefiere hacer sus compras completas en algún centro comercial.
Es decir, que las dos únicas vías posibles para revertir la curva descendente de las ventas del comercio local pasan por:
a) redistribución de la riqueza a través de una reforma fiscal que cobre impuestos a los que más tienen y que permita recuperar la capacidad de consumo de la gente y
b) empezar a desmontar el modelo de compras en coche que UPN (y el resto de partidos del Régimen) han fomentado en los últimos 20 años: grandes centros comerciales en la periferia, acompañados de sus correspondientes grandes vías de 4 carriles.
Echamos en falta alguna mención a cualquiera de estas dos cuestiones en el comunicado. Parece que es más fácil echar la culpa al eslabón más débil de la cadena que plantear los problemas reales con valentía.
Como vecinos y vecinas de esta ciudad, vamos a seguir comprando en las tiendas de barrio y vamos a seguir echándonos las cervezas en los bares de toda la vida, especialmente, en aquellos que responden al modelo que entendemos que hay que apoyar. Nos referimos a cooperativas, pequeños comercios, bares de toda la vida o con vocación de hacer barrio – aunque sean nuevos – . Los hay, existen y merece la pena ser exigentes a la hora de consumir y no dejar nuestros dineros en sucursales de las grandes superficies o en bares que no son sino inversiones.
Y también estaremos pendientes de las propuestas del comercio local, siempre que sus estrategias de mejora no pasen por criminalizar al eslabón débil de la cadena o por facilitar aún más la entrada de coches a lo Viejo.
Hay que dejar claro que, a día de hoy, no sabemos cuáles son los bares y comercios que se consideran representados por lo que se dijo en la rueda de prensa del 15 de julio por lo que ni queremos ni debemos generalizar. No cabe duda de que hay muchos que se habrán quedado de piedra al leer el contenido de la nota y que no se identifican para nada con la criminalización de la manta; a esos comercios creemos que les toca dar un pequeño paso al frente.
Sabemos de sobra que criticar públicamente a los comerciantes no es políticamente correcto, pero nos sentimos obligados a hacerlo, fundamentalmente por dos motivos. Primero, porque hemos estado toda la vida con los manteros, con sus derechos como trabajadores y trabajadoras precarias y con su reivindicación de ciudadanía plena; no vamos a cambiar esos principios ahora que gobernamos. Y segundo, porque nos preocupa enormemente la escalada de criminalización contra los manteros que hemos visto en las últimas semanas en Barcelona, y que ha concluido con la detención este sábado de cuatro de ellos – acusados de pertenencia a organización criminal, nada menos – después de una protesta simbólica en la Rambla.
Nos parece una incoherencia dar la bienvenida a las personas refugiadas sirias mientras que, por otro lado, criminalizamos a estos otros refugiados que ya están aquí entre nosotras. Tenemos que buscar soluciones imaginativas que ataquen al problema real que hay tras la manta – la precariedad y la ausencia de derechos – y que huyan del recurso fácil – e inútil a medio plazo – de la solución policial.
Sobrevivir no puede ser delito.
Firman este artículo: Armando Cuenca Pina, Alberto Labarga Gutiérrez y Laura Berro Yoldi, concejales del Ayuntamiento de Pamplona por la Agrupación de Electores Aranzadi – Pamplona en Común/Iruñea Denon Artean
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