Mafias de inmigración aprovechan la menor vigilancia en verano para enviar pateras

Guardias civiles auguran más oleadas por la bonanza económica y los conflictos en África y Oriente Medio

Las Provincias, J. A. MARRAHÍ, 02-08-2016

«Las mafias de inmigración saben muy bien que buena parte de los agentes encargados de vigilar la costa están en esta época de vacaciones». Así explica un miembro de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Alicante la puntual llegada de pateras a las costas de la Comunitat en el corazón del estío.

Dos de estos navíos con 22 inmigrantes a bordo fueron interceptadas el domingo por la tarde en aguas de Santa Pola, cerca de Tabarca, y en Torrevieja. La última llegada de embarcaciones ilegales con personas en su interior se produjo hace justo un año, el 31 de julio de 2015, con la localización de una barca cerca de Cabo Roig (Orihuela) en la que nueve inmigrantes se jugaban la vida por pisar nuestro país.

Junto con Alicante, el litoral de Murcia ha recibido en pocas horas a una treintena de navegantes de la desesperación y otros 40 han recalado en Almería. Según los expertos de la Benemérita consultados por este diario, las mafias no envían a ciegas las pateras. «Conocen bien el descenso de la vigilancia y aprovechan también el buen tiempo de esta época». Además, los guardias civiles auguran una nueva oleada de llegada de embarcaciones por «la recuperación económica en España, con el consiguiente efecto llamada» y por «el incremento de conflictos en África y Oriente Medio».

En cuanto a la reducción estival de medios de vigilancia, fuentes de AUGC calculan que entre el 15 de junio y el 15 de septiembre las plantillas de la Guardia Civil se ven reducidas en un tercio por los turnos de vacaciones. «Es algo que afecta a todas las unidades sin distinción y, naturalmente, también a los encargados del Servicio Marítimo».

Detectada por un pesquero

De hecho, la presencia de la primera patera cerca de Tabarca no fue detectada por los servicios de vigilancia, sino por un pesquero. Una vez interrogados, los inmigrantes en peligro revelaron que una segunda embarcación viajaba con personas a bordo a cierta distancia.

La provincia de Alicante cuenta con cuatro torres del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) repartidas por Orihuela, Santa Pola, Benidorm y Dénia. Estos puntos de control de la costa, conocidos por sus radares y cámaras de largo alcance, están operativos al 100%. Sin embargo, el camión SIVE, con tecnología similar pero móvil, «sólo se utiliza según personal disponible».

Surge una pregunta obligada: ¿Cuál sería el número ideal de agentes para atender la llegada de pateras? «La plantilla del Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Alicante debería aumentarse en al menos seis componentes para poder sacar dos barcos al día y vigilar mejor la demarcación», estima el secretario provincial de AUGC.

En opinión de algunos agentes, con la actual plantilla sólo se puede sacar una embarcación al día para una costa «que necesita dos claramente». Las aguas de la provincia, por tanto, nunca se cubre en su totalidad.

Alicante dispone de tres embarcaciones: una ligera, una mediana rápida y otra grande o de altura. Y una de ellas está «temporalmente inoperativa», aseguran. «Hay días sin servicio y otros en los que se dejan 12 o 15 horas sin cubrir», lamentan en la asociación. Su queja es que se está utilizando a personal operativo para trabajos de oficina donde faltan manos o bien para otras tareas de seguridad terrestres.

La llegada de pateras a la Comunitat Valenciana se disparó a partir de 2007. En poco más de dos años casi 270 inmigrantes fueron interceptados cuando trataban de alcanzar la costa con embarcaciones ilegales. Sólo en 2009 fueron arrestados casi un centenar de sus ocupantes, lo que obligó a la instalación de torres del SIVE en el litoral entre Cullera y Orihuela. Desde esa época, los guardias consultados no tienen constancia de ampliaciones en la vigilancia.

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