Concierto en Naciones Unidas: Un grito de ayuda a través de la música del Mediterráneo

Bajo la cúpula de Miquel Barceló, la Sala de los Derechos Humanos en Ginebra acogió el sábado un recital con artistas de 12 países, entre ellos Maria del Mar Bonet y Silvia Pérez Cruz, para mandar un mensaje de paz y entendimiento

ABC, , 11-07-2016

Bonet no fue la única artista española, también pisó el escenario una Silvia Pérez Cruz

Tras la ola de atentados que Estado Islámico ha desatado (y con ayuda de otros perpetrados anteriormente), la islamofobia ha crecido de forma descontrolada. La libanesa Tania Kassis, ataviada con un vestido blanco y voz angelical, lanzó un mensaje de esperanza a los refugiados que la sufren con una adaptación de un fragmento del compositor alemán Carl Orff. Aunque cuando su compatriota Ara Malikian y XX se incorporaron al escenario, fue cuando llegó el mensaje más directo de diálogo y comprensión entre religiones al entrelazar la «llamada a la oración» musulmana y el «Ave María» cristiano.

No es necesario ser de la misma religión o siquiera hablar el mismo idioma, la música puede transmitir cualquier mensaje. «A mi me pasa constantemente. Comparto escenario con músicos de todo el mundo y nos entendemos con apenas un par de notas», explicó a ABC el violinista Malikian, quien se llevó la ovación del público tras subir el ritmo del concierto con su composición «Bourdj hammoud». Un claro ejemplo del milagro de la música ya que apenas tuvo unos minutos de ensayo con el director, Toni Cuesta, y la Real Orquesta Sinfónica de Marruecos.

Puede que ahí esté el milagro de conciertos como este, cuando personas de distintos lugares y con diferentes culturas trabajan juntos para sensibilizar a través del arte a aquellos que hacen la guerra. «Porque al final del día, el aire que te acaricia la cara es el mismo que se la rozó a un joven muchacho en Turquía solo unas horas antes», explicó el director de la orquesta momentos antes de que empezara el concierto. Lo importante es entender al otro, comunicarse y no solo verbalmente. No es fácil, como tampoco será encontrar un himno que podamos cantar todos; sin embargo, Cuenca intentó crear una letra que acompañara al arte que representa al Mediterráneo. Como la cúpula que reina la sala de los Derechos Humanos, un arte que representa a todos, sin importar el idioma o la religión.

«Un grito lejano llegó a casa

desde la costa del dolor y la tristeza

Mis brazos están abiertos para ti

Todavía es solo un canto de sirena seguido

Seré la oliva del árbol

tu serás la rosa

y esta belleza

crecerá por siempre

Siente el viento

a través del mar

la brisa de verano

que roza tu piel

Siente el viento

a través de los mares

llamando a todos nosotros

Hermanas y hermanos».

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