EEUU intenta curar heridas
El presidente, Barack Obama, subraya que el tirador de Dallas «no es representativo» de los afroamericanos L La sociedad reflexiona sobre cómo rebajar la escalada de tensión racial
El Mundo, , 10-07-2016Un día después de que un francotirador
disparase contra 12 policías
en Dallas (Texas) y matase a cinco
de ellos mientras patrullaban una
manifestación pacífica –por la
muerte violenta de dos afroamericanos
en incidentes con agentes en
Lousiana y Minnesota–, los políticos
de Estados Unidos reflexionaban
sobre cómo rebajar la escalada
de tensión racial; cómo construir
un camino de unidad que permita
superar la división entre blancos y
negros. O entre grupos como Black
Lives Matter y Blue Lives Matter,
movimientos que representan a los
afroamericanos y a la policía.
«No podemos dejar que las acciones
de unos pocos nos definan a
todos», decía el presidente de
EEUU, Barack Obama, desde la
cumbre de la OTAN en Varsovia,
donde subrayó que la sociedad estadounidense
no está tan dividida
como algunos sugieren. Entre otras
razones, apuntaba, porque el lamento
por el ataque a la policía de
Dallas es unánime.
El autor de la masacre, según la
policía, el ex reservista del ejército
de EEUU Micah Johnson, «no es
más representativo de los afroamericanos
que el tirador de Charleston
de los americanos blancos»,
sostuvo el presidente en referencia
al joven que mató a nueve afroamericanos
en la iglesia Emanuel
en junio de 2015.
Obama calificó a Johnson como
un «individuo demente». Johnson
había sido denunciado por abusos
sexuales durante su etapa en Afganistán.
Durante el registro de la casa
del francotirador –que murió por
la detonación de un robot-bomba–,
la policía encontró material para
fabricar bombas, chalecos antibalas,
rifles, munición y un diario de
tácticas de combate. Mientras permaneció
atrincherado tras el ataque,
Johnson dijo a la policía que
quería «matar a gente blanca; especialmente
agentes blancos».
En los últimos días y mirando
hacia el futuro, Obama ha reiterado
la necesidad de llevar a cabo
una reforma del sistema de justicia
criminal –para corregir las disparidades
raciales– y también ha apuntado
al control de armas; especialmente
las de asalto. «La violencia
no puede ser eliminada, pero es
posible dificultar a los criminales
que provoquen bajas masivas», recordó
ayer antes de insistir en que
no va a dejar de perseguir una reforma
legislativa sobre esta materia.
El colectivo Black Live Matters
condenó la tragedia de Dallas, que
afectaba a toda la nación y abogó
por la dignidad, la justicia y el respeto.
En un comunicado, señalaron
que los «activistas negros han alzado
la voz para acabar con la violencia,
no para que haya una escalada
de ella. El ataque de ayer fue resultado
de la acción de un único tirador».
Mientras en Dallas se celebraban
vigilias por la masacre, el resto del
país salió a la calle para protestar
pacíficamente contra la violencia
policial. Así sucedió en Rochester
(Nueva York), donde al final la policía
arrestó a 74 personas en la
marcha organizada por Black Lives
Matter; o en Arizona, donde los
manifestantes intentaron cortar la
autopista al grito de «manos arriba,
no dispare» y los agentes lanzaron
gases lacrimógenos. Las marchas
organizadas como pacíficas se extendieron
a otras ciudades como
Denver (Colorado), Atlanta (Georgia),
Chicago (Illinois) o Nueva Orleans
(Lousiana) y Los Ángeles
(California) entre otras.
El detonante que incendió los
ánimos para esta ola de manifestaciones
fue el vídeo del tiroteo a Alton
Sterling cuando era reducido
por dos agentes en Baton Rouge
(Lousiana) y el de Philando Castile
–difundido en directo por su novia
poco después de recibir varios disparos–,
en Saint Paul (Minnesota),
a principios de esta semana.
Dos casos a los que se refirieron
específicamente los candidatos virtuales
a la Casa Blanca, la demócrata
Hillary Clinton y el republica-
EEUU intenta curar heridas
L El presidente, Barack Obama, subraya que el tirador de Dallas «no es representativo» de los
afroamericanos L La sociedad reflexiona sobre cómo rebajar la escalada de tensión racial
«Los negros alzaron
la voz para acabar
con la violencia, no
para una escalada»
Manifestantes protestan en Nueva York por las muertes de afroamericanos a manos de la policía, convocados por el movimiento ‘Black Lives Matter’. no Donald Trump. A cuatro meses
de las elecciones presidenciales,
ambos compartieron con los estadounidenses
su visión del problema
del país y cómo afrontarlo.
Como nadie tiene todas las respuestas
a la «violencia sinsentido»
que se está viviendo en el país, la
demócrata Hillary Clinton proponía
buscarlas todos juntos. «Empecemos
con algo simple pero fundamental:
escucharnos unos a otros.
Los americanos blancos necesitan
hacer un mejor trabajo al escuchar
a los afroamericanos cuando hablan
sobre las barreras visibles e
invisibles a las que se enfrentan»,
dijo a través de un mensaje remitido
por su equipo de campaña.
Después de destacar la labor que
realizaban los policías de Dallas y
en línea con el mensaje de Obama,
la ex secretaria de Estado apuntó
que la gente está «pidiendo a gritos
una reforma de la justicia criminal
y un alivio de la violencia armada».
Estos dos elementos eran necesarios,
explicó, para «salvar vidas y
asegurarnos que los estadounidenses
son tratados con igualdad en
derechos y dignidad».
El republicano Trump optó por
un vídeo para dar a conocer su
mensaje «Hagamos América segura
de nuevo»; un juego de palabras
respecto a su eslogan electoral,
«Hagamos América grande de nuevo
». Según el magnate, la muerte
de Sterling y Castile pone en evidencia
«cuánto trabajo tenemos
que hacer para que los estadounidenses
se sientan seguros». Trump
apeló a la necesidad de trabajar y
permanecer unidos para mejorar la
seguridad de EEUU.
Sin receta mágica para restañar
las heridas raciales y cada uno con
su estrategia, es evidente que la
empresa no es nada fácil.
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