El odio racial ensangrienta América
Cinco policías muertos y una decena de heridos por un francotirador durante una marcha pacífica contra el racismo que se celebraba en Dallas Según la policía, el atacante se negó a negociar y afirmó antes de ser abatido: «Quiero matar blancos, sobre todo policías blancos» Clinton y Trump suspenden la campaña mientras la tensión se extiende por el país después de losincidentes de Saint Paul y Baton Rouge
El Mundo, , 09-07-2016La escalada de la tensión racial en Estados Unidos acabó en tragedia durante la madrugada de ayer. La venganza por las muertes de dos afroamericanos, Alton Sterling y Philando Castile, en altercados con agentes de Louisiana y Minnesota ensangrentó las calles de Dallas (Texas). Allí, una emboscada contra la policía que vigilaba la marcha organizada por el movimiento Black Lives Matter dejó cinco agentes muertos y una decena de heridos en la peor matanza sufrida por las fuerzas de seguridad estadounidenses desde el 11-S. El ataque fue perpetrado por un francotirador, identificado como Micah Xavier Johnson –de 25 años y veterano de Afganistán– que dijo sentirse «furioso» por los últimos incidentes raciales: «Quiero matar gente blanca, especialmente agentes blancos», explicó Johnson antes de ser abatido por la explosión de un robot bomba, según explicó el jefe de Policía de Dallas, David Brown. Otros tres sospechosos fueron detenidos.
Anoche, al cierre de esta edición, la policía informó que durante el registro de la casa del sospechoso se han c¡encontrado «material para fabricar bombas, chalecos antibalas, rifles, munición y un diario personal de tácticas de combate».
En plena escalada de la tensión, esta madrugada –hora española– se sucedieron incidentes contra la policía en Georgia, Misuri y Tennesse. En los tres estados, civiles dispararon contra miembros de las fuerzas de seguridad. En uno de los incidentes, un hombre llamó a la policía y aseguró que habían entrado en su casa en Valdosta (Georgia). Cuando los agentes acudieron a la escena, uno de ellos recibió un disparo y respondió con su arma, informó Associated Press.
Las autoridades de Tennesse también informaron de que un hombre había abierto fuego contra varios coches en una autopista. Una mujer murió y otros tres resultaron heridos.
En Misuri un policía «lucha por su vida» –según el comunicado de la policía local– después de que recibiera un disparo tras parar un vehículo por exceso de velocidad.
En medio de la conmoción, las autoridades estadounidenses lanzaron mensajes a la ciudadanía para contener la tensión. «La violencia nunca es la respuesta», subrayó la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, en un comparecencia en la que «imploró» a los ciudadanos que no dejen que esta semana se convierta en la nueva normalidad.
Han sido tres días aciagos para el país, que culminaron en la madrugada del viernes (hora española) con el fallecimiento de cinco policías. Al cierre de esta edición habían sido identificadas tres de las víctimas: Brent Thomson, Michael Krol y Patrick Zamarripa. El francotirador abatido, Micah Xavier Johnson, murió tras una explosión controlada por un robot, según informó el jefe de policía Brown.
Los agentes estaban vigilando una concentración pacífica que se desarrollaba por las calles del centro de la ciudad en memoria de las últimas víctimas de la «violencia policial» –Alton Sterling y Philando Castile– en incidentes con agentes de Lousiana y Minnesota. Los vídeos difundidos sobre ambos sucesos incendiaron las redes sociales y sacaron a la calle a muchos afroamericanos que alzaron la voz contra lo que calificaron como «una guerra» contra su comunidad, según denunció la madre de Castile y hasta la cantante Beyoncé.
Al expresar sus condolencias a los familiares de los agentes fallecidos desde Polonia, el presidente Barack Obama calificó la masacre de «ataque despreciable, despiadado y calculado contra la fuerzas del orden». Un día antes, el presidente había comparecido para dar el pésame a la familia de Sterling y Castile. En su intervención recordó que se han visto «estas tragedias demasiadas veces» e instó a reformar el sistema de justicia criminal, donde se critica que abundan las disparidades raciales. «Podemos hacerlo mejor», dijo, después de mostrar su «respeto y extraordinario aprecio por la inmensa mayoría de los oficiales de policía que arriesgan su vida por protegernos cada día».
Horas después de esas palabras de esperanza se produjo el tiroteo en Dallas desde «posiciones elevadas» y de manera «bien organizada» contra la policía.
Una emboscada que acabó con cinco muertos y centenares de personas que huían despavoridas. Tras los disparos que sembraron el caos en las calles por donde discurría la marcha, los policías lograron acorralar a Johnson en el centro de estudios El Centro College, donde permaneció atrincherado varias horas.
Durante sus conversaciones con el negociador de la policía, el joven de 25 años dijo que estaba «enfadado con Black Lives Matter», el movimiento que nació hace dos años y aboga por una justicia igualitaria con los afroamericanos. También estaba molesto «por los recientes tiroteos de la policía», «con los blancos»: «Quería matar a gente blanca, especialmente agentes blancos», dijo a los negociadores. Ayer, una vez identificado el sospechoso, el Pentágono confirmó que Johnson había sido reservista en el ejercito de Estados Unidos y que estuvo en Afganistán. Antes de que las fuerzas especiales detonasen la bomba que acabó con la vida Johnson, éste dijo a la policía que actuaba solo y que «no estaba afiliado a ningún grupo».
Los candidatos a la Casa Blanca suspendieron ayer su campaña ante la tragedia. El equipo de la demócrata Hillary Clinton informó de que posponía el acto con el vicepresidente Joe Biden. La ex secretaria de Estado trasladó sus condolencias vía Twitter.
El republicano Donald Trump también canceló su intervención en Miami (Florida) sobre las oportunidades económicas y censuró en un comunicado el ataque «coordinado y premeditado contra los hombres y mujeres que nos mantienen seguros». El magnate apuntó, sin quitarse el sombrero de candidato, la necesidad de «restablecer la ley y el orden». Trump criticó que «las tensiones raciales han ido a peor, no a mejor. Este no es el sueño americano que queremos para nuestro hijos» y reclamó que es hora de un «liderazgo fuerte, amor y compasión».
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