«En Katsikas no se van a olvidar del nombre de Hondarribia»

Las voluntarias de Emeki Elkartea que repartieron la ropa en el campo de refugiados contaron en el auditorio su experiencia

Diario Vasco, I. A., 26-06-2016

Mari Jose Aseginolaza, Izaskun Eizagirre, Maite García, Edurne Nogueras, Lurdes Retegi y Marije Zapirain estuvieron a primeros de mayo cinco días en Grecia. No precisamente de vacaciones, sino repartiendo en el campamento de refugiados de Katsikas la ropa que Emeki Elkartea había recogido en su exitosa campaña solidaria.

Ellas y Asier Pérez – Karkamo, que se desplazó en un camión de Transportes Echemar, explicaron en el auditorio cómo fue la experiencia, «dura pero positiva».

Leire Míguez, presidenta de Emeki Elkartea, recordó el proceso desde su gestación hasta que acabó el reparto de la ropa: «Emeki es la casa de todas las mujeres hondarribitarras, donde queremos que cualquier idea de una mujer hondarribitarra pueda salir adelante. Y en este caso una socia propuso la recogida de ropa».

Emeki lanzó la llamada y «sabíamos que Hondarribia iba a responder, pero no nos esperábamos que de esta manera. Fue como un tsunami, nos vimos desbordadas pero pudimos canalizarlo bien gracias a la ayuda, especialmente, del Ayuntamiento, de la sociedad Klink y de la empresa Echemar, que fue recogiendo la ropa que no entraba en el local y que la llevó a Grecia».

Hubo un momento delicado en el proceso ya que, «queríamos llevar la ropa a Chios pero en el último momento cambió la situación política y nos encontramos con que no sabíamos dónde mandarla. Contactamos con muchas ONGs y al final fue a Katsikas donde se llevó la ropa que habíamos recogido, donada sobre todo por hondarribitarras».

Durmiendo sobre piedras

Asier Pérez – Karkamo llegó primero con los camiones y vio una situación desoladora. «Había cientos de refugiados empapados, durmiendo sobre piedras a temperaturas bajo cero. Sin ropa, sin comida, sin servicio médico, sin nadie que les hiciera caso. Al menos la ONG olVIDAdos había adecentado algo el campamento». Ese día, una gran tormenta inundó el campo y «entonces me di cuenta lo bien que iba a venir toda esa ropa que llevamos».

Al día siguiente llegaron las voluntarias, que se costearon su viaje y que, además de repartir la ropa, hicieron de todo. Como organizar el campamento o enseñar juegos a los niños, por ejemplo.

Cuando subieron al estrado de Itsas Etxea se llevaron una gran ovación por parte de los asistentes y empezaron una narración de lo que vivieron en Katsikas, con la sencillez de quien no está acostumbrado a hablar en público pero con mucho corazón.

El hecho de llevar la ropa clasificada por tipos, tallas y sexos fue muy bien recibido por los voluntarios que estaban allí y también el queso y chorizo que llevaron las voluntarias. Les marcó lo que vieron, pero están movilizadas para seguir recogiendo ropa y tienen pensado volver en algún momento a Grecia, al tiempo que trabajan para poder traer a algunos refugiados a Euskal Herria.

La aventura de Acosta

Otro hondarribitarra que ha ayudado en Grecia ha sido Juanjo Acosta, que también participó en el acto ‘Eskerrik asko Hondarribia’ del auditorio.

Acosta, marinero y socorrista, relató una experiencia distinta, la que vivió en Chios ayudando a los que llegaban en lanchas. «Estuve dos semanas allí, porque aconsejan que no se esté más tiempo por lo duro que es psicológicamente. Desde que llegué todos los días eran de trabajar 24 horas. Vimos cosas terribles, tuvimos situaciones de riesgo y al menos queda la satisfacción de poder haber ayudado».

Al volver a casa, «mi cabeza seguía allí, durante muchos días. Quiero volver. Y a los que puedan ir, les aconseja que vayan, aunque teniendo claro que es muy duro».

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