Desde la Avenida de Tolosa

‘Remain’

Diario de noticias de Gipuzkoa, Por Adolfo Roldán, 24-06-2016

A estas horas desconozco el resultado del referéndum británico. Aventurar un desenlace sería por lo menos una insensatez y una bonita forma de ponerme en evidencia. Por eso, al carecer del don de la clarividencia y de los poderes del hechicero, me limitaré solo a darles mi parecer. A exponerles lo que yo hubiera votado y el motivo que me habría llevado a ello. No esperen grandes argumentos históricos, económicos, jurídicos, o sociales. Sólo aportaré sentimientos que previamente desnudaré de frivolidad, ruidos, y caricaturas vacías. Entre el brexit y el remain, yo hubiera elegido permanecer, continuar en Europa. Reconozco que el viejo continente está enfermo; que su vitalidad sufre un achaque descomunal capaz de doblegarle; que un inesperado virus anida en sus meninges. El historiador José Enrique Ruiz Domènec, autor de Europa, las claves de su historia (RBA), relata: “La noche de San Silvestre del año 406 el Rin se heló. Miles de hombres, mujeres y niños lanzaron sus carromatos sobre el río y el hielo aguantó. No necesitaron puentes para atravesarlo. las tropas romanas fueron desbordadas por la avalancha humana, sin sospechar el papel que la historia les reservaba. Con ese gesto comenzaron las invasiones bárbaras en Occidente. la muralla del imperio romano se quebró y ya nunca volvió a restaurarse. Fue entonces cuando nació Europa”. La UE no es una gran superficie, ni un Banco Central, tampoco es Bruselas, ni un rosario de 28 Estados. La realidad es que Europa es un espacio de convivencia, de minorías, de pueblos bárbaros a los que de nuevo se les quiere impedir el paso, levantando fronteras, alambradas, muros construidos con miedos e intransigencias personales y colectivas. El brexit es uno de esos muros de intransigencia levantados contra los refugiados, contra los más débiles, con la excusa de preservar la propia identidad. En realidad el Rin ha vuelto a helarse, y ha empezado otra Europa que exige más solidaridad, más variedad, más justicia. La Europa de los pueblos, la Europa de la gente.

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