Las 21.50: hora de cenar en Ramadán

Unos 30.000 musulmanes celebran hasta el 6 de julio en Euskadi este ayuno Cuando llega la noche las familias se reúnen en torno a la mesa para degustar la única comida del día, dulces, carne y, a veces, la sopa harira

Diario Vasco, ANA VOZMEDIANO, 24-06-2016

A las 21.50 llega la hora de la cena, del ‘iftar’, para los 30.000 musulmanes que se calcula que viven en el País Vasco. El día ha terminado y las viandas esperan sobre la mesa. Algunos mantendrán los platos más tradicionales’ como es la sopa harira para los marroquíes. Otros escogerán algo más ligero. Durante todo el día, nada habrá pasado por su boca ni entrado en su cuerpo.

Aziz Messaouti, vecino de Lezo, explica lo que es el Ramadán por si algunos de sus convecinos pensamos que se trata solo de dejar de comer y de mantener relaciones sexuales. Es un mes más del calendario árabe que se rige por la Luna, siempre nueve meses después de que el Corán fuera revelado al profeta Mahoma. A veces cae en invierno, otras, como este año, en los días más largos del año, final de primavera e inicios de verano. Esta vez empezó el 6 de junio.

«Sí, sirvo comidas este mes, pero no tengo tentaciones»
«Es la época más conocida por las personas que no profesan nuestra religión. Es la del ayuno, porque desde que sale el sol hasta que se oculta no puede pasar nada por nuestras gargantas, sea comida, bebida o el humo del cigarro. No se puede fumar y tampoco podemos acostarnos con nuestras mujeres. Los rezos son diferentes y se intenta hacer una vida más espiritual, así como reforzar la adoración y las visitas a la mezquita».

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Aziz está casado con Fátima. Tienen dos niños, Mohamed, el chico de cinco años que come en la ikastola como cualquier chaval de Lezo y Sara, una niña de dos años y medio que todavía está en casa y que es la primera guipuzcoana de la familia. «Ellos no tienen que guardar el Ramadán hasta que sean adolescentes, hasta que tengan unos catorce años». Por eso, cada día, y a pesar de que los padres no pueden siquiera beber un vaso de agua, preparan para sus pequeños todas las comidas habituales, además del cacao, el biberón o los zumos.

57
mezquitas
El Ministerio de Justicia tiene registrados 57 lugares de oración y culto vinculadas al colectivo musulmán. 18 están en Gipuzkoa y son locales pequeños que funcionan también como centros culturales. En Ramadán se visitan con más frecuencia que durante otros meses.
Porque el Ramadán plantea excepciones al precepto, no solo la de los musulmanes más pequeños. Por ejemplo, excluye a las mujeres que están embarazadas, a las que dan pecho a sus hijos, a personas que padecen alguna enfermedad o diabéticos, que no pueden pasar tantas horas sin ingerir algún alimento.

Eso sí, tendrán que responder ante su religión y su conciencia con un ayuno que celebrarán otro mes o, en el caso de los diabéticos, que nunca podrán cumplir este precepto espiritual, con el pago de la comida de otra persona o con una limosna.

Ahmed Anhari vive en Errenteria con su mujer, Aicha, la abuela Rkia y sus cuatro hijas, Sumaia de 9 años, Sukaila de 7, Fátima de 5 y Marian de 3. Lleva 10 años en Gipuzkoa y es educador de menores en Villabona. No se plantea dejar de cumplir con este precepto que, según afirma, tiene mucho de componente cultural dentro del mundo musulmán. «Yo conozco a personas que no rezan ni acuden a la mezquita, que beben alcohol, pero sin embargo, cumplen con el Ramadán como una tradición. Ocurre parecido con la Navidad y los cristianos».

Sus cuatro pequeñas, que van a la ikastola de Errenteria, también disfrutan de las fechas navideñas, reconoce Ahmed. «Ellas han nacido aquí, viven las fiestas de su escuela y, sí, también tienen regalos por Navidad».

Hora mágica en la familia de Ahmed. Ya son las 21.50 y desde hace un rato la mesa está prácticamente preparada. La harira, esa sopa intensa y especiada con carne, verduras y legumbres está sobre la mesa, pero no la consumen diariamente porque les resulta fuerte. Pescado, dulces que hace la abuela Rkia, fruta, leche o queso están sobre el mantel. «Procuramos que sea una comida corriente aunque abundante». Antes de que salga el sol, los tres adultos se hidratarán con zumos, batidos o té. Cuando se levanten las cuatro niñas tomarán el desayuno habitual antes de irse a la ikastola. Después de la cena, Ahmed se acerca a la mezquita de Errenteria para encontrarse con otros musulmanes y rezar.

Sin harira

La harira, la sopa tradicional tampoco suele aparecer en la mesa de la familia de Aziz, porque reconoce que le resulta muy pesada para todos los días. Después de todo el día de ayuno, se encuentra con una mesa en la que lo primero que se degusta son dátiles, unos dulces de miel que se llaman chebakia, un vaso de leche y zumo. Se trata de ir acostumbrando a un estómago que no ha tomado nada, nada desde las 4 de la mañana, antes de amanecer. A esas horas la pareja opta por algo frío, por queso, yogurt, un vaso de té… «No comemos mucho».

En el ‘iftar’ de esta familia los alimentos son variados, con alguna ensalada, tallín, carne picada, dulces e incluso, algunas veces, pizza. Para Aziz, que preside la Federación de Musulmanes, es importante resaltar que es también el momento de rezar con los más allegados, que no se trata solo de ayunar. «Cada familia elige su menú, nosotros no comemos mucho, pero hay otras que pasan toda la tarde en la cocina».

Todos aseguran que el clima vasco les hace más fácil cumplir con los preceptos, sobre todo con el de no beber en todo el día que es el más duro. Sin embargo, en sus países de origen, Marruecos, por ejemplo, la situación laboral y social se adapta a la vida nocturna de los habitantes y los centros comerciales, por ejemplo, abren por las noches. Estos nuevos guipuzcoanos de religión musulmana no echan de menos medidas especiales. «Este es un mes más dentro de nuestro calendario y nosotros cumplimos con lo que dice».

¿Cuántas personas se encuentran hoy mismo en pleno Ramadán en el País Vasco? No hay datos registrados, pero se calcula que pueden ser unos 30.000 de los que solo Marruecos aporta 18.885. Los otros dos países que cuentan con una numerosa colonia de musulmanes son Argelia, con 5.476 y Pakistán con 4.911. No todos ellos cumplirán con este precepto religioso, pero también hay otros países de Asia y África que practican esta religión aunque tengan menos residentes en Euskadi. Hay algunas fuentes que estiman que pueden superar los 40.000 con inmigrantes ilegales o conversos.

¿Donde rezan? Los últimos datos son del Ministerio de Justicia y datan de finales de 2014. Contabilizan 57 mezquitas de las que 14 están en Álava, 28 en Bizkaia y 18 en Gipuzkoa. Todas ellas son lonjas y pequeños oratorios. El último abierto, al que acude el pakistaní Raja Shahzad, está en el barrio donostiarra de Herrera. Los Anhari y los Messaouti rezan en Errenteria.

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