MSF no quiere más dinero de la Unión Europea
La organización protesta así contra las políticas para frenar la llegada de los refugiados
El Mundo, , 18-06-2016La organización Médicos sin Fronteras renuncia a los fondos de la Unión Europea y sus Estados miembros, denunciando así lo que consideran una «dañina política migratoria» contra los refugiados. El secretario general de la ONG, Jérôme Oberreit, denunció en una rueda de prensa que el pacto entre la UE y Turquía «pone en peligro el concepto mismo de refugiado», así como la protección que se ofrece a personas que huyen de la guerra y el sufrimiento.
«La preocupación principal de Europa no es ya saber cómo proteger a esta gente, sino cómo mantenerles lo más lejos posible de Europa», criticó Oberreit al explicar que, con esta drástica decisión, la organización rechaza «ser financiada por instituciones y gobiernos cuyas políticas hacen sufrir a las personas». De cualquier modo, Oberreit incitó a los gobiernos europeos a modificar su actitud en este sentido y dar un giro a la situación actual. MSF, que lleva meses denunciando esta situación desde Grecia, pero también desde Calais (donde también trabajan), señala en el comunicado que hay más de 8.000 personas «atrapadas en las islas griegas, donde han estado viviendo en condiciones extremas, en campos superpoblados, a veces durante meses». Desde que entrara en vigor el acuerdo con Turquía, «miles de personas vulnerables han sido abandonadas a su suerte sin importar el coste humano», lamentan.
La organización es especialmente dura además con la última propuesta de Bruselas que pretende imponer restricciones en los convenios de comercio y ayuda al desarrollo a aquellos países que no frenen la migración hacia Europa, entre los que se encuentran Somalia, Eritrea, Sudán y Afganistán, cuatro de los 10 países de los que proceden la mayor parte de los refugiados.
«El acuerdo UE-Turquía sienta un peligroso precedente para otros países que acogen a refugiados y envía el mensaje de que atender a quienes se han visto obligados a abandonar sus hogares es opcional», denuncian. Una situación que provoca un progresivo cierre de fronteras hasta Siria, dejando a la gente con «cada vez menos lugares a los que huir».
La respuesta de la Comisión fue inmediata y fría. Margaritis Schinas, portavoz de Jean-Claude Juncker, explicó ayer que «la ayuda humanitaria de la UE se proporciona en función de las necesidades de los más vulnerables. MSF no es un socio para implementar la ayuda humanitaria en Turquía ni ha pedido fondos para actividades en Turquía. Por tanto, ninguna ayuda humanitaria para salvar vidas se verá afectada». En Bruselas la decisión no ha gustado lo más mínimo, pero tratan de quitarle hierro en términos cuantitativos y cualitativos. «La Comisión toma nota de la decisión. Hemos sido informados de que la suspensión no tendrá efecto en proyectos humanitarios que ya están en marcha por parte de MSF en otras partes del mundo», añadió Schinas.
Según el equipo de Jean-Claude Juncker, el año pasado la Comisión «dio apenas un 1% de toda la ayuda comunitaria presupuestaria» a MSF, cerca de 15 millones de 1.500 millones de euros del total de la partida.
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