Desde la Avenida de Tolosa

Coincidencia

Diario de noticias de Gipuzkoa, Por Adolfo Roldán, 17-06-2016

Hoy es el día D, fecha en la que abre sus puertas la exposición central de la Capitalidad Cultural bajo el título 1516 – 2016. Tratados de Paz. Durante cuatro meses, San Telmo Museoa y Koldo Mitxelena Kulturunea exhibirán 600 piezas de autores universales como Goya, Rubens, Murillo, Ribera, Picasso, Kokoschka, Leger, Le Corbusier, Arteta, Sokurov, Jorge Oteiza, Maruja Mallo y Elena Asins, entre muchos otros, en lo que podríamos decir que es un canto enorme y sonoro a la paz en Euskadi y en el mundo. Es una tremenda coincidencia, una sinrazón, una paradoja que precisamente la apertura de la muestra artística y pacífica coincida con un rebrote de violencia irracional en diversas ciudades europeas como Marsella, Lille, o Leeds, con el argumento del fútbol o de la política, que tanto monta. Francia ha detenido durante la primera semana de la Eurocopa a 323 personas, de las que 196 siguen arrestadas acusadas de violencia, robo o degradaciones de bienes públicos. Otras 24 han sido expulsadas del país, 56 han tenido que ser atendidas y 16 permanecen hospitalizadas. Por otra parte, ayer fue asesinada en la circunscripción de Birstall, cerca de Leeds (Inglaterra) la diputada del Partido Laboralista británico Jo Cox, de 41 años, europeísta declarada, y copresidenta del grupo parlamentario Amigos de Siria. Un individuo, de 52 años, identificado como Tommy Mair, con una gorra blanca, zarandeó por el pelo a la diputada y luego sacó un arma y le disparó varias veces, gritando “Britain first” (“¡Gran Bretaña primero!”), refiriéndose posiblemente al debatido tema del brexit. A primera vista, no parecen guardar relación las dos violencias descritas. Pero no es una casualidad que el resurgir de la violencia ultra en el fútbol haya coincidido con la reaparición de opciones políticas extremistas en una Europa desorientada y cada vez más racista. Se está abriendo una brecha obscena entre la civilización y la visceralidad, entre la razón y la locura. Afortunadamente, Donostia ha apostado por la cultura y la paz.

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