Un ultra perturbado mata a una diputada laborista y convulsiona la campaña británica

Al grito de 'Gran Bretaña, primero', el detenido disparó en la cara y acuchilló a la política, madre de dos niños

Diario Sur, ÍÑIGO GURRUCHAGA , 17-06-2016

La campaña del referéndum sobre la permanencia o la marcha de Reino Unido de la Unión Europea fue suspendida ayer después del asesinato de una diputada laborista por un hombre solitario, con un historial de trastornos de su salud mental y simpatías por grupos de extrema derecha. El suceso ocurrió en Birstall, en la región de Yorkshire, en el norte de Inglaterra.

Jo Cox, de 41 años, era diputada desde las elecciones de 2015. Según los testimonios de políticos y periodistas que la trataron, era una mujer alegre y con dotes profesionales para la política. Estaba en su circunscripción por la suspensión temporal de la actividad de la Cámara de los Comunes hasta después de la celebración de la consulta del día 23.

Como otros diputados de todos los partidos, aprovechó el receso parlamentario para viajar a la zona por la que resultó elegida, Batley y Spen, para atender a sus electores en encuentros personales. En su página web anunció que estaría disponible en la biblioteca municipal de Birstall, una de las poblaciones del distrito, de la una a las dos de la tarde de ayer, hora local.

Poco antes de la una, cuando se dirigía a la biblioteca por la calle Market, fue atacada por Tommy Mair, de 52 años, armado con una pistola. Según las informaciones publicadas ayer, el asesino disparó dos veces a la joven parlamentaria. Un hombre de 77 años habría intentado detener la agresión y fue acuchillado. El atacante se arrodilló entonces junto al cuerpo de Cox, le disparó en el rostro y la acuchilló varias veces.

Jo Cox murió 45 minutos después. Mair fue detenido en una calle colindante, aparentemente tranquilo, por policías que habían acudido al lugar tras recibir llamadas de socorro. A media tarde, la portavoz de la Policía local informó de la muerte de Jo Cox y señaló que no se busca a nadie más en la investigación del crimen. No identificó al presunto asesino, cuya fotografía ya había sido publicada en los medios.

Sentimiento de nulidad

Mair vivía solo y había recibido asistencia psicológica y medicación para tratar sus trastornos. Cuando comenzó a trabajar como jardinero voluntario para ocuparse de los parques de Birstall, declaró a un periódico local que esa actividad le parecía mucho mejor que el sentimiento de nulidad que le causaba el hecho de estar en casa sin hacer nada, y mejor también que la terapia y la medicación.

Según testigos presenciales, Mair gritó ‘Britain First’ cuando perpetraba su crimen. ‘Gran Bretaña, primero’ es una coda utilizada a menudo durante la campaña del referéndum por los partidarios de abandonar la UE. Así lo recordaba el secretario general de ‘Britain First’, Paul Golding, en una declaración mediante vídeo en la página web de su grupo, después de conocer el atentado.

Con esa afirmación, que refleja la realidad, Golding quería distanciarse del crimen, que condenó, pidiendo además que se aplicase al asesino la pena de muerte que no existe en Reino Unido, colgándolo con una horca de una farola. Pero las búsquedas en internet desvelaron que Mair ya había tenido relaciones en el pasado con grupos de la extrema derecha británica.

El origen de ‘Britain First’ está en una deriva de dirigentes del Partido Nacional Británico (BNP), que ha llegado a tener eurodiputados y que en las dos elecciones anteriores a la irrupción, en 2015, del Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP) de Nigel Farage obtuvo porcentajes sustanciales de votos en la circunscripción representada por Cox: 6,8% en 2005 y 7,1% en 2010. En la comarca hay una notable presencia de inmigrantes indios y paquistaníes.

Invasión de mezquitas

‘Britain First’ publica vídeos de entrenamiento con artes marciales, dice tener una sección ‘vigilante’ semisecreta, al estilo de los lealistas norirlandeses con los que se emparentó desde su origen, y ha invadido mezquitas o patrullado barrios musulmanes de manera exhibicionista. Goulding, que se presentó a las recientes elecciones a la Alcaldía de Londres, dio la espalda cuando el elegido, Sadiq Khan, pronunció su discurso de aceptación.

También se ofreció como guardia pretoriana de Nigel Farage, líder de UKIP, cuando fue acosado en la calle al dirigirse a un mitin en Escocia. Farage se desentendió de la oferta, que achacó a «chalados» en los márgenes de la política británica. Expresó ayer públicamente su horror por lo ocurrido y su condolencia a la familia de la fallecida.

Jo Cox era madre de dos hijos pequeños y estaba casada con Brendan Cox, que fue asesor del primer ministro laborista Gordon Brown, y que el miércoles se embarcó con sus dos hijos en una motora neumática para formar parte de la cómica, aunque agria, contienda naval en el Támesis entre Farage y otros grupos que protestaban por la política pesquera de la UE y sectores rivales partidarios del ‘in’ liderados por Bob Geldof. La familia Cox vivía en una barcaza atracada en el gran río de Londres.

El impacto de la fallecida en su primer año como diputada ha sido notable. Con una trayectoria profesional en organizaciones no gubernamentales, aumentó levemente el voto al laborismo en unas elecciones en las que el partido no obtuvo buenos resultados. En su actividad parlamentaria, expresó una demanda insistente en favor de la ayuda a los refugiados procedentes de Siria.

El primer ministro, David Cameron, aterrizó en Gibraltar poco después de conocerse el suceso y suspendió el discurso que planeaba ofercen. Los actos de la campaña fueron cancelados, pero es posible que el asesinato tenga un efecto más allá de la conmoción de ayer. Brendan Cox emitió una declaración en la que afirma que su mujer «habría deseado que nos unamos todos contra el odio que la mató».

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